Fuerza Aérea, un organismo con alas para la producción

    Cuando en el país se habla de la Fuerza Aérea de República Dominicana (FARD) a menudo se piensa en militares uniformados y en un personal que realiza labores en el aire, sea esto en helicópteros o en aviones. Pocas veces se menciona que esa institución está envuelta en labores agrícolas, avícolas y de crías de peces. La FARD está empeñada, hace tiempo, en un proyecto de alta gestión, con el objetivo principal de mejorar las condiciones alimentarias de sus soldados. Y los resultados que ha tenido, la colocan en la dirección correcta, de acuerdo con informaciones ofrecidas a elCaribe.

    “Hemos hecho un levantamiento poblacional de la base (de los militares que viven dentro) y de los consumos internos, tanto de los alistados como de los oficiales, y por eso se ha hecho un diagnóstico, con apoyo de otras instituciones, en la parte técnica”, le dice el encargado agrícola de la FARD, coronel Félix González, al equipo de prensa de este diario que recorre las fincas, en los terrenos ubicados en San Isidro, Santo Domingo Este, donde se encuentran estanques con diversas especies de peces, plantaciones de mango, granjas o naves de pollo y gallinas ponedoras y estructuras de invernaderos que se están retomando para cosechar bajo techo vegetales diversos. El coronel González tiene apenas dos meses en las funciones que le ha encomendado la Comandancia General de la FARD, que encabeza el mayor general piloto Luis Napoleón Payán Díaz, pero su formación como ingeniero agrónomo le ayuda con el manejo del tema agrícola.

    Al frente de la parte avícola y acuícola se encuentra el coronel José A. Romero Pantaleón, quien aprovecha al máximo la oportunidad para referirse a los temas bajo su responsabilidad.

    Se contemplan tres naves de invernaderos, una de las cuales tiene terminados los muros, y los materiales de culminación están de camino. En esas estructuras bajo techo se cosecharán vegetales y hortalizas (entre ellos ají morrón y cubanela, así como tomate de ensalada) y en las áreas circundantes a los invernaderos hay unas 23 tareas más que se cultivarán a campo abierto (a cielo abierto, como se dice popularmente). En instalación de invernaderos hay 2,500 metros cuadrados en proceso de rehabilitación. Significa que pronto entrarán a producir.

    El coronel González primero fue técnico (ingeniero agrónomo) y luego militar. En el caso de Romero Pantaleón es un paracaidista experimentado. “Aquí se pueden hacer o sembrar otras cosas, porque cuando la temperatura suba en el verano hay que pensar en lechuga y otros rubros. Contemplamos también la producción de víveres y de frutales”, dice González. “Tú sabes que aquí tenemos un colegio y es importante que para el desayuno escolar podamos producir frutas, como tamarindo, cereza, guanábana, jagua y un sinnúmero de frutas que tenemos aquí en diagnóstico”, agrega. La FARD tiene espacio para hacer eso que dice González, pues cuenta con miles de tareas que pueden ponerse a producir.

    El proyecto contempla entre 800 y 1,000 tareas para cuestiones forestales y frutales, se informa en otra parte de la conversación, previo al recorrido por las zonas de cultivo donde no se ve a hombres con fusiles, sino con utensilios de labranza y en una faena que inicia desde temprano en la mañana o “desde que Dios amanece”.

    En el caso de la crianza de pollos, se va haciendo por etapas y se ha establecido un calendario, de tal manera que la producción sea continua. Lo propio aplica para los rubros de ciclo corto. De acuerdo a la demanda del cultivo se buscaría equilibrar la oferta. “Los cálculos están aquí y es nuestra mayor intención, la de evitar la intermediación entre el productor y el consumidor, que en definitiva es lo que encarece los precios, y afecta a todo el que compra”, apunta González. l

    hay técnicos suficientes

    Los pollos, los huevos y las gallinas ponedoras

    La FARD tiene técnicos y personal para manejar los cultivos. Una parte ellos estará envuelto en la producción de plátano FHIA 20. Para eso, se ha logrado un acercamiento con la administración del proyecto La Cruz de Manzanillo, dijo Félix González. En el campo donde funciona la FARD hay una población de unas 584 familias y en base a eso se hace la proyección de siembra y de cría de peces. Lo cosechado llega a una parte importante de los soldados.

    “Calculamos en los dos comedores unas 1,200 raciones diarias, pero lo primero que se hace es un levantamiento y un estudio de capacidad del uso de la tierra”, explica González, sin soltar el tema en el recorrido por los predios.

    Los números que maneja el coronel Romero Pantaleón indican que la producción de pollos de engorde es de 11 mil y 12 mil unidades cada 45 días y aunque ahora no hay gallinas ponedoras, la cantidad que se logra (cuando hay) es considerable. El hecho de que en estos momentos no haya ponedoras disponibles obedece a que llegó la etapa de renovarlas. Las gallinas ponedoras que refiere el oficial, tienen capacidad de “poner” uno o dos huevos cada día.

     

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