Como se proyecta la importación de vehículos de todo tipo, llegará el momento, – y estamos próximo a eso-, que los tapones serán un torbellino constante e insoluble en el país. De poco servirán los cambios y medidas que adopten las autoridades de tránsito. Muchos ya no prefieren los autos utilitarios y buscan yipetas, que además de comodidad significan también símbolo de estatus social alto y el costo no es un disuasivo cuando se obtienen facilidades de financiamiento. El negocio de los dealers prolifera y compiten hasta a escasa distancia en diferentes zonas de la ciudad. El Estado no hace nada porque su política es fiscalista y busca recaudar más sin importar las consecuencias.
