Las vanguardias en decadencia

Marcel Duchamp, que en el fondo creía que los artistas no eran más que artesanos engreídos, pretendió que el contexto en que se presentaba una obra ¿de arte? era una parte importantísima de la consideración de si era arte o no lo era.

Marcel Duchamp, que en el fondo creía que los artistas no eran más que artesanos engreídos, pretendió que el contexto en que se presentaba una obra ¿de arte? era una parte importantísima de la consideración de si era arte o no lo era.

Duchamp sabía que el contexto obligaba a pensar distinto, aunque no se cambie la cosa. ¿El original de La Mona Lisa en un vagón del metro de Santo Domingo vale lo mismo que en el Louvre? El urinario de Duchamp no es una obra de arte per se. En realidad aquella pieza fue un discurso, no una escultura propia original. De hecho, el urinario en cuestión fue comprado en una ferretería y se exhibió tal y como fue comprado, salvo la firma pseudónima de R. Mutt y la correspondiente fecha de 1917. Desde el 1917 hasta éste 2015 han pasado casi cien años, son muchos años para que un movimiento artístico permanezca con cierto vigor o vigencia, si consideramos lo de Duchamp un movimiento artístico; más bien era una pose antiartistas.

Sin embargo, la esterilidad artística de estos tiempos mantiene vigente aquella provocación de Duchamp, de que el contexto hace al objeto. Parece ser que son nuestras debilidades las que hacen fuerte al otro. Seguir con ese discurso, el de Duchamp, y peor aún, haciendo piezas pensando que se produce arte en la misma línea de aquella “Fuente”, es la idea opuesta a lo que le pudo haber pasado por la cabeza al ajedrecista. Y es el suicidio del artista que se considere de vanguardia.

Kandinsky escribió un ensayo “De lo espiritual en el arte”, en donde lleva el concepto de arte, sobre todo en la plástica, que era su fuerte, a los mayores niveles de abstracción; al extremo de querer que fuera música. Un arte que le quería poner “espíritu” al objeto a crear. Otro intento por desaparecer la pintura, sustituyéndola con sucedáneos. ¿Decadencia de las vanguardias o falta de espíritu artístico?

Pues eso es lo que le falta a las instalaciones actuales del mal llamado arte contemporáneo: espíritu. Y lo que le sobra es engreimiento, como es el caso de los últimos premios en las bienales.

Es bastante corriente la justificación baladí de que una obra con un tema o forma distintos es buena porque fue la primera que se hizo así. Así empezó la tontería a correr, con Marcel Duchamp en primera fila.

¿Un cuadrado negro sobre una tela blanca es la revolución del arte? No, es una tela blanca con un cuadrado negro. Al igual que una tela negra con un cuadrado blanco es lo mismo pero al revés. ¿Decadencia o agotamiento?

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