A los 43 meses de la tentativa de asesinato en contra de Jordi Veras

Por: Ramón Antonio Veras.  1.- Resulta desagradable iniciar el nuevo año escribiendo sobre un asunto que trae pesar y aflicción, pero como reclamo  justicia con motivo de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi, debo sobreponerme…

Por: Ramón Antonio Veras. 

1.- Resulta desagradable iniciar el nuevo año escribiendo sobre un asunto que trae pesar y aflicción, pero como reclamo  justicia con motivo de la tentativa de asesinato contra mi hijo Jordi, debo sobreponerme a cuestiones anímicas, para que en la conciencia de los integrantes de la comunidad dominicana se mantenga viva la idea de que no tiene tregua la lucha contra la impunidad que persigue alcanzar al que pagó para matar a Jordi, y a  los que se asociaron para ejecutarlo.  

2.- Por encima de las pretensiones de los asesinos de burlarse de la sociedad, está el deseo de justicia que reclama Jordi,  su familia y lo mejor del país. La aspiración de que se sancione a los culpables se mantendrá como se ha mantenido hasta ahora, desde que ocurrió el hecho, el día 2 de junio 2010.

3.- El próximo día nueve de enero en curso, será la continuación del proceso judicial que se  le sigue a los imputados; precisamente, hace un año que el asunto está por iniciar ante la jurisdicción del juicio, y no ha comenzado porque los imputados, utilizando maniobras procesales, han entorpecido la apertura.

4.- Las dificultades para el inicio de este juicio, las que no hemos podido vencer a pesar de todos nuestros esfuerzos, revelan fallas en nuestra normativa procesal penal, que impiden que los crímenes y delitos sean sancionados prontamente y sin traumas para las víctimas, lo que hace un imperativo su adecuación para evitar que la administración de justicia siga a merced de las maniobras y triquiñuelas de los forajidos y sus abogados.

5.- Nuestro país está afectado por problemas de toda índole, pero en torno a rechazar el crimen debe haber unidad de criterio entre todos  aquellos que creemos que no podemos cederle a la criminalidad el espacio físico que hemos escogido para convivir como grupo humano civilizado. Las mujeres y los hombres sanos, limpios y decentes,    no  pueden  cohabitar con los criminales.

6.- Cada núcleo familiar del país debe preocuparse para que el crimen organizado no siga afianzándose en nuestro medio social, porque así como el sicariato quiso  asesinar a mi hijo Jordi, a cualquier hogar dominicano mañana  puede llegar  el luto, por obra del crimen por paga.

7.- Considero propicia la llegada de un nuevo año para reiterarles las gracias a todas aquellas personas que, de distintas formas, han expresado y mantenido su solidaridad con Jordi, y toda nuestra familia; a la vez que les deseo mucha salud, alegría y paz en este año y siempre.

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