La mujer profesional prefiere postergar la maternidad

El cambio  que ha experimentado la mujer en su desempeño en  la sociedad, tanto en el aspecto  laboral como profesional, influye…

La mujer profesional prefiere postergar la maternidad

El cambio que ha experimentado la mujer en su desempeño en la sociedad, tanto en el aspecto laboral como profesional, influye cada vez más…

El cambio  que ha experimentado la mujer en su desempeño en  la sociedad, tanto en el aspecto  laboral como profesional, influye cada vez más en que esta postergue la maternidad y tenga menos hijos,  en especial en países desarrollados, donde la mujer  es vista como ente productivo y no una “fábrica” de bebés.

Algo que es necesario aclarar es que existe una diferencia marcada  en  el inicio de la maternidad  de las mujeres  de escasos recursos económicos  y  provenientes  de países  menos desarrollados, como el nuestro, en donde factores   como el  nivel académico tienen un fuerte vínculo con el poder adquisitivo. Las mujeres  de escasos recursos  que habitan en  sectores de pobreza  y zonas rurales inician la maternidad, en su gran mayoría, durante la adolescencia, un ejemplo de esto es Colombia, Ecuador y República Dominicana, países que figuran entre las naciones con mayor número  de  embarazos precoces; en cambio,  las mujeres de una clase social  más elevada, estudiadas, con un empleo estable y con independencia económica toman la decisión de ser madres cuando ven cumplidas sus metas profesionales.

Sin embargo, en países con mayor nivel de desarrollo cada vez se hace más  notorio como la mujer moderna deja el embarazo “para más adelante”; y por ello “paren” a una edad mayor. ¿A qué se debe esto? Por temor a que la maternidad “interfiera” en su desarrollo como profesional.

Esto queda demostrado en un reciente estudio realizado por Instituto de Salud de Roma, en colaboración con profesionales de la Universidad de Palermo y del Instituto Nacional de Estadísticas, de Italia, revela que en aquellos países en donde las mujeres han obtenido significativos avances en la lucha por la igualdad en el trabajo y en la vida en general, existe un retraso en la edad en que las mujeres dan a luz por primera vez.

La “cosa” ha cambiado

“En los tiempos de mi abuela una de las metas principales era casarse y tener hijos, desde que un muchacho tenía un conuco y la muchacha sabía defenderse en los quehaceres domésticos, ya estaban listos para unirse en el vínculo del matrimonio (aunque fuera llevársela por la ventana los deberes eran los mismos)”, comenta Mercedes Herminia Peralta Cambumba, especialista en terapia familiar.

En la actualidad, todo es un tanto diferente. Existen mucho más opciones que casarse, como por ejemplo, hacer cursos técnicos, alguna profesión universitaria, trabajar, comprar un carro o tener un apartamento, entre otras.

“Tanto mujeres como hombres tienen menos intenciones de casarse a temprana edad, por el hecho de que la liberación femenina ha permitido que las mujeres tengan mayores alcances en la sociedad, lo que ha influido para que las muchachas piensen menos en cocinar y más en alcanzar metas profesionales”, considera la especialista.

Agrega que otro factor que influye, es que hoy día abunda la promiscuidad sexual, lo que evita que los  jóvenes quieran casarse, pues no tienen la necesidad de unirse en matrimonio para disfrutar de los placeres sexuales y, mejor aún, sin los compromisos que esto conlleva.

Trabajar y ser madre no es fácil

En las últimas décadas  el combinar trabajo, matrimonio e hijos pareciera  ser una tarea difícil para muchas mujeres que están en ambientes más desarrollados y condiciones económicas  más favorables, por lo que toman la decisión de postergar ser madres. En el caso de los  países europeos, la edad media de las mujeres para ser madre rebasa los 30 años de edad.

Un ejemplo de esto es Suiza, la edad promedio para tener el primer hijo era los 31-32 años, lo que representa un constante aplazamiento desde la década de 1970, cuando la primera maternidad se producía a los 27-28 años.

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El cambio que ha experimentado la mujer en su desempeño en la sociedad, tanto en el aspecto laboral como profesional, influye cada vez más en que esta postergue la maternidad y tenga menos hijos, en especial en países desarrollados, donde la mujer es vista como ente productivo y no una “fábrica” de bebés.

Algo que es necesario aclarar es que existe una diferencia marcada en el inicio de la maternidad de las mujeres de escasos recursos económicos y provenientes de países menos desarrollados, como el nuestro, en donde factores como el nivel académico tienen un fuerte vínculo con el poder adquisitivo. Las mujeres de escasos recursos que habitan en sectores de pobreza y zonas rurales inician la maternidad, en su gran mayoría, durante la adolescencia, un ejemplo de esto es Colombia, Ecuador y República Dominicana, países que figuran entre las naciones con mayor número de embarazos precoces; en cambio, las mujeres de una clase social más elevada, estudiadas, con un empleo estable y con independencia económica toman la decisión de ser madres cuando ven cumplidas sus metas profesionales.

Sin embargo, en países con mayor nivel de desarrollo cada vez se hace más notorio como la mujer moderna deja el embarazo “para más adelante”; y por ello “paren” a una edad mayor. ¿A qué se debe esto? Por temor a que la maternidad “interfiera” en su desarrollo como profesional.

Esto queda demostrado en un reciente estudio realizado por Instituto de Salud de Roma, en colaboración con profesionales de la Universidad de Palermo y del Instituto Nacional de Estadísticas, de Italia, revela que en aquellos países en donde las mujeres han obtenido significativos avances en la lucha por la igualdad en el trabajo y en la vida en general, existe un retraso en la edad en que las mujeres dan a luz por primera vez.

La “cosa” ha cambiado

“En los tiempos de mi abuela una de las metas principales era casarse y tener hijos, desde que un muchacho tenía un conuco y la muchacha sabía defenderse en los quehaceres domésticos, ya estaban listos para unirse en el vínculo del matrimonio (aunque fuera llevársela por la ventana los deberes eran los mismos)”, comenta Mercedes Herminia Peralta Cambumba, especialista en terapia familiar.

En la actualidad, todo es un tanto diferente. Existen mucho más opciones que casarse, como por ejemplo, hacer cursos técnicos, alguna profesión universitaria, trabajar, comprar un carro o tener un apartamento, entre otras.

“Tanto mujeres como hombres tienen menos intenciones de casarse a temprana edad, por el hecho de que la liberación femenina ha permitido que las mujeres tengan mayores alcances en la sociedad, lo que ha influido para que las muchachas piensen menos en cocinar y más en alcanzar metas profesionales”, considera la especialista.

Agrega que otro factor que influye, es que hoy día abunda la promiscuidad sexual, lo que evita que los jóvenes quieran casarse, pues no tienen la necesidad de unirse en matrimonio para disfrutar de los placeres sexuales y, mejor aún, sin los compromisos que esto conlleva.

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