Conocer a dios es vital, sus caminos no son nuestros caminos, tampoco sus pensamientos, y ni hablar de sus procedimientos. La fe se basa en conocer su bondad y fidelidad infinitas, éstas nos asombran tanto como nos aturden ciertas decisiones contrastantes con nuestra manera de creer, pensar y actuar. Dado que Dios resulta incomprensible, necesitamos creerle. Es omnisciente, todo lo sabe; omnipotente, todo lo puede; omnipresente, porque está en todas partes, y sin lugar a dudas le llamo el “Omnipaciente” pues decidió tomar como suyas nuestras calamidades, nuestra terquedad, nuestra rebeldía y nuestras caídas; es paciente con el indiferente, humilde en la arrogancia de nuestra ignorancia y noble ante el atrevimiento de nuestras incapacidades. Conocerle es transformarse.
Omnipotente…
Conocer a dios es vital, sus caminos no son nuestros caminos, tampoco sus pensamientos, y ni hablar de sus procedimientos. La fe se basa en conocer su bondad y fidelidad infinitas, éstas nos asombran tanto como nos aturden ciertas decisiones contrastante
