Armados para el desarme

Desde los años 70, con los tratados SALT (Strategic Arms Limitation Talks) Rusia y EE.UU. establecieron controles sobre la proliferación de armas nucleares, lo que derivó en los sucesivos tratados START.

Desde 1978 se celebra, en coincidencia con el aniversario de la fundación de la ONU, la Semana del Desarme, que es una “invitación” a las grandes potencias a limitar su armamento y busca concienciar al mundo sobre el peligro de las armas nucleares y convencionales.

Pero este año resulta paradójico que la ONU anuncie la Semana del Desarme (24-30 octubre) sin hacer referencias explícitas a que se retrocede y en lugar de construir un mundo más seguro, basado en más diálogo político y negociaciones serias, las potencias presionen a los demás países a aumentar sus presupuestos de defensa.

Esta semana del desarme se celebra con la no ratificación en febrero pasado del Nuevo START (o START III) entre Rusia y EE.UU. mientras el mundo camina hacia el desastre con la aparición de armas sofisticadas de altísima tecnología, y hasta con el despliegue de armamento en órbita y la creación de nuevas unidades militares especializadas para el “control espacial”. Ya no se habla de Complejo Militar Industrial sin agregarle y Tecnológico.

A ese cuadro de situación se suma la profusión de conflictos armados, que enriquece a la industria armamentística en tanto que el mundo retrocede en el principal postulado de la ONU para esta semana del desarme: que el control de armamentos ha desempeñado un papel fundamental en la prevención y en la resolución de las crisis y las guerras.

El propio secretario general de la ONU ha advertido reiteradamente que el mundo atraviesa el momento “más peligroso desde el final de la Guerra Fría” por el discurso belicista de los líderes mundiales y ante la cercanía de la posibilidad de utilizar armas nucleares.

Pese al desenfado con que los líderes mundiales intensifican su discurso belicista, la Semana del Desarme cobra importancia porque promueve el conocimiento y comprensión del peligro de la proliferación de armas de todo tipo, de ahí que promoverla contribuye a construir un mundo más seguro para proteger a la humanidad.

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