No sólo cuando recibimos el impacto emocionante de la decisión de cambio de vida, no sólo cuando trabajamos como abejas laboriosas en la Iglesia, no sólo cuando nos sentimos comprometidos tras ver cumplida una promesa divina, no sólo cuando recargamos las pilas espirituales por haber sido testigos o testimonio de un milagro, no sólo cuando buscamos algo de Él, no sólo cuando rebosamos de alegría porque Dios ha hecho que las cosas nos salgan bien; seguir el camino que Jesús nos trazó debe ser un trabajo de cada día, una misión que no podemos dejar abortar y debemos llevar hasta la meta aun sobre las adversidades. Nuestro proceso de conversión debe ser permanente hasta el final.
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“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin”. Heb. 6. 11.
No sólo cuando recibimos el impacto emocionante de la decisión de cambio de vida, no sólo cuando trabajamos como abejas laboriosas en la Iglesia, no sólo cuando nos sentimos comprometidos tras ver cumplida una promesa divina, no sólo cuando recargamo
