INTRODUCCIÓN
Como dato que enviamos a las generaciones futuras, hemos de decir que esta primera década del siglo XXI ha estado marcada en nuestro país y en toda América Latina por la violencia social, la inseguridad, los asaltos y la delincuencia. A los que poseemos certeza de que la paz es el bien definitivo de cada pueblo y de toda la humanidad, sabemos que esta no se alcanzará por medios violentos ni sólo por las leyes o medidas de seguridad sino que ha de ser por la paz misma. Por eso:
1- Para los que trabajan por la paz y luchan contra la violencia, utilizando medios no-violentos, sigue siendo útil y nuevo el meditar sobre los mensajes propuestos cada principio de año desde 1968, por los Papas Pablo VI, Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco sobre el tema. EI título de cada Mensaje habla por sí solo: 1968: Cada año, 1º de enero: Jornada Mundial de la Paz
1969: La promoción de los derechos del hombre, camino hacia la paz
1970: Educarse para la paz a través de la reconciliación.
1971: Todo hombre es mi hermano.
1972: Si quieres la paz, trabaja por la justicia.
1973: La paz es posible.
1974: La paz depende también de ti.
1975: La reconciliación, camino hacia la paz.
1976: Las verdaderas armas de la paz.
1977: Si quieres la paz.
1978: No a la violencia, sí a la paz.
1979: Para lograr la paz, educar a la paz.
1980: La verdad, fuerza de la paz.
1981: Para servir a la paz, respeta la libertad.
1982: La paz, don de Dios confiado a los hombres.
1983: EI diálogo por la paz, una urgencia para nuestro tiempo.
1984: La paz nace de un corazón nuevo.
1985: La paz y los jóvenes caminan juntos.
1986: La paz es un valor sin fronteras. Norte-Sur, Este-Oeste: una sola paz.
1987: Desarrollo y solidaridad: dos claves para la paz.
1988: La libertad religiosa, una condición para la pacífica convivencia.
1989: Para construir la paz, respeta las minorías.
1990: Paz con Dios creador, paz con todas las criaturas.
1991: Si quieres la paz, respeta la conciencia de cada persona.
1992: Creyentes unidos en la construcción de la paz.
1993: Si quieres la paz, sal al encuentro del pobre.
1994: De la familia nace la paz de la familia humana.
1995: La mujer: educadora para la paz.
1996: Demos a los niños un futuro de paz.
1997: Ofrece el perdón, recibe la paz.
1998: De la justicia de cada uno nace la paz para todos.
1999: EI secreto de la verdadera paz reside en el respeto de los derechos humanos.
2000: Paz en la tierra a los hombres que Dios ama.
2001: Diálogo entre culturas para una civilización del amor y la paz.
2002: No hay paz sin justicia, no hay justicia sin perdón.
2003: «Pacem in terris » (La Paz en la tierra): una tarea permanente.
2004: Un compromiso siempre actual: educar para la paz.
2005: No te dejes vencer por el mal, antes bien, vence al mal con el bien.
2006: En la verdad, la paz.
2007: La persona humana, corazón de la paz.
2008: Familia humana, comunidad de paz.
2009: Combatir la pobreza, construir la paz.
2010: Si quieres promover la paz, protege la creación.
2011: La libertad religiosa, camino para la paz.
2012: Educar a los jóvenes en la justicia y la paz.
2013: Bienaventurados los que trabajan por la paz.
2014: La fraternidad, fundamento y camino para la paz.
2. Vaticano II
A estos títulos de los Mensajes de los Papas sobre la Paz, que en lenguaje clásico podrían muy bien llamarse “Aforismos sobre la Paz”, o en lenguaje de principios del siglo XXI “Twitters sobre la Paz”, podríamos añadir las siete reflexiones siguientes, también clásicas, de la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (Gozo y Esperanza) del Concilio Vaticano Segundo, #78, sobre la naturaleza de la paz (7 de diciembre de 1965).
2.1. La paz no es mera ausencia de guerras
“La paz no es la mera ausencia de la guerra, ni se reduce al solo equilibrio de las fuerzas adversarias, ni surge de una hegemonía despótica, sino que con toda exactitud y propiedad se llama obra de la justicia (Is 32, 7). Es el fruto del orden plantado en la sociedad humana por su divino Fundador, y que los hombres, sedientos siempre de una más perfecta justicia, han de llevar a cabo. El bien común del género humano se rige primariamente por la ley eterna, pero en sus exigencias concretas, durante el transcurso del tiempo, está cometido a continuos cambios…”.
2.2 Construir la paz
“…Por eso la paz jamás es una cosa del todo hecha, sino un perpetuo quehacer. Dada la fragilidad de la voluntad humana, herida por el pecado, el cuidado por la paz reclama de cada uno constante dominio de sí mismo y vigilancia por parte de la autoridad legítima”.
2.3 La paz y el bien de todos
“Esto, sin embargo, no basta. Esta paz en la tierra no se puede lograr si no se asegura el bien de las personas y la comunicación espontánea entre los hombres de sus riquezas de orden intelectual y espiritual. Es absolutamente necesario el firme propósito de respetar a los demás hombres y pueblos, así como su dignidad, y el apasionado ejercicio de la fraternidad en orden a construir la paz. Así, la paz es también fruto del amor, el cual sobrepasa todo lo que la justicia puede realizar”.
2.4 Cuarto, principio de la paz
La paz sobre la tierra, nacida del amor al prójimo, es imagen y efecto de la paz de Cristo, que procede de Dios Padre. En efecto, el propio Hijo encarnado, Príncipe de la paz, ha reconciliado con Dios a todos los hombres por medio de su cruz, y, reconstituyendo en un solo pueblo y en un solo cuerpo la unidad del género humano, ha dado muerte al odio en su propia carne y, después del triunfo de su resurrección, ha infundido el Espíritu de amor en el corazón de los hombres”.
2.5 Los cristianos y los pacíficos
“Por lo cual, se llama insistentemente la atención de todos los cristianos para que, viviendo con sinceridad en la caridad (Eph 4,15), se unan con los hombres realmente pacíficos para implorar y establecer la paz”.
2.6 La paz, medio de defensa
“Movidos por el mismo Espíritu, no podemos dejar de alabar a aquellos que, renunciando a la violencia en la exigencia de sus derechos, recurren a los medios de defensa, que, por otra parte, están al alcance incluso de los más débiles, con tal que esto sea posible sin lesión de los derechos y obligaciones de otros o de la sociedad”.
2.7 Victoria final de la paz
“En la medida en que el hombre es pecador, amenaza y amenazará el peligro de guerra hasta el retorno de Cristo; pero en la medida en que los hombres, unidos por la caridad, triunfen del pecado, pueden también reportar la victoria sobre la violencia hasta la realización de aquella palabra: De sus espadas forjarán arados, y de sus lanzas hoces. Las naciones no levantarán ya más la espada una contra otra y jamás se llevará a cabo la guerra (Is 2,4)”.
CONCLUSIÓN
CERTIFICO que en mi trabajo “SI QUIERES LA PAZ” las citas de los Papas y del Concilio Vaticano II son fielmente textuales.
DOY FE, en Santiago de los Caballeros, a los dieciocho (18) días del mes de marzo del año del Señor dos mil catorce (2014).
