Desde que Colón llegó a esta tierra con su carabela llena de espejitos, encontró a los indígenas como decimos los dominicanos “guayando la yuca” y lo hacía para poder hacer el casabe que hasta hoy en día comemos. Pero lo que no sabía Anacaona era que siglos más tarde a alguien se le ocurriría poner entre capa y capa de ese producto, pollo desmenuzado, salsa bechamel y gratinarlo con queso para crear un “pastelón de casabe”.
¿Un qué?, sí, no leíste mal, es eso mismo que entendiste. Lo admito, no he podido disimular mi fascinación y aunque Leandro me diga que “debo superarlo”, para mí ha sido muy creativo limpiar el honor del casabe, que muchas veces ha sido injustamente tachado de “comida de pobres”.
¿Qué de dónde saqué esa mutación? Pues les cuento que encontré un lugar secreto, que aquí entre nos y sin que mucha gente me reviente el lugar, me hizo sentir como en casa de la abuela, pero con un toque a estar en plena Terrenas, Samaná. Se llama RobalaGallina y es un restaurante boutique de comida típica gourmet.
Es fácil de encontrar, pues está en las inmediaciones del Hotel Dominican Fiesta y lo descubrirá de una vez, porque su fachada, simulando una casa campesina, de madera color amarillo y cobijado con cana. Noooo, pero espérenme, no se vayan a imaginar que los estoy mandando a un patio con características de terraza, este lugar está solo ambientado para que tanto el turista como el local viva la experiencia de un ambiente familiar, con tantas atenciones como en el campo, pero con un toque chic.
Tiene capacidad para unas 40 personas, divididas en dos áreas, la exterior aunque techada, que es más informal y en un rinconcito más formal para los que no pueden vivir sin aire acondicionado. Su menú, aparte del referido pastelón, incluye “Rabo encendío”, “Gallo peliao”, “Salcocho dominicano”, “Cocido de pata de vaca”, “Pastelón de yuca relleno de bacalao”, entre otros.
Algo que usted no puede dejar de probar es el “Chivo al horno”, se acordará de este artículo cuando lo pruebe, la presentación del plato lo confundirá, no sabrá si comerlo o enmarcarlo. Lo mismo pasa con la “Ensalada RobalaGallina”, elaborada con aguacate, piña y tomate cherry con el aderezo de la casa.
Pero ahí no se acaba todo, si le preguntan a nuestro fotógrafo qué es lo mejor del restaurante no dudará en decir que el digestivo que don Mario Calderón le brinda a los clientes al finalizar el almuerzo, leche pura de burra con un toque de licor. Aunque él no le tiene nombre al trago, Franklin al probarlo dijo que le pondría BB, porque es un genuino Baileys de Burra. No arrugue la cara, que hasta fuera del país la gente ha recomendado este híbrido.
Y después del digestivo, el postre. Robala Gallina ofrece los “Buñuelos de yuca”, “Jalea de batata”, los tradicionales en almíbar. Y como punto distintivo, tiene “Malarabia”, un dulce que ha decidido rescatar del olvido y que está compuesto por guayaba criolla, piña, plátano maduro y batata. Es sólo de temporada, porque no sirve hacerlo con la guayaba injerta.
Ficha:
¿Por qué debes ir? Por las atenciones de su propietario, por el sabor de sus platos y por el playlist de buena música dominicana o de autores dominicanos que hay en el lugar. Pero no me crea, vaya e intente desmentirme.
Dirección: Calle Cibao Oeste # 18 (Alrededores del Hotel Dominican Fiesta)
Horario: De martes a domingo en horario de 12:00 del mediodía a 11:00 p.m.
Teléfono: 809-482-2922
