La reelección cae al vacío en el primer salto

He escrito varias veces que para imponer la reelección el presidente Danilo Medina tenía que dar –cual extraordinario trapecista– un triple salto mortal: i) imponer la reforma reeleccionista en su partido, sin que se divida; ii) volver al derroche de impudicia de implicaba comprarla en el Congreso; y iii) en un despótico ejercicio de fuerza y manipulación de la opinión pública sin nombre, imponerla a una sociedad que ha dejado saber mayoritariamente que abomina de la reelección.

Ahora que los legisladores del PRM le han puesto la tapa al pomo a escarceos mediáticos de que el presidente Medina pudiera agenciarse los votos para hacer una reforma constitucional, queda claro que en el primero de esos tres saltos la reelección cayó al vacío.

Probablemente el leonelismo esté batiendo palmas por lo que puede vislumbrarse como el fracaso de la reelección. Quizás si alcanzaran a divisar más allá de los árboles de la ambición que les impide ver el bosque morado que representan los fracasos de toda la marca PLD, no sentirían razones para celebrar.

Porque no estamos sólo ante el fracaso de Medina sino de un modelo de gobierno completamente agotado y que no tuvo capacidad de dar respuestas a las carencias y fallas que afectan a la mayor parte del pueblo.

Recientemente uno de los diarios nacionales publicó un vasto inventario de fracasos en desempeños en los que bajo los gobiernos del PLD el país ocupa los peores lugares a nivel mundial y regional, incluyendo inseguridad, violencia, feminicidios, muertes por tránsito, suicidios, corrupción e impunidad, embarazos de adolescentes, nacimientos por cesárea, insalubridad, desnutrició…

Han vuelto a registrarse las fallas de un sistema educativo que no da más y que debe ser reformulado a la luz de nuevas visiones y paradigmas y, ¡eureka! en un país decretado de clase media, la FAO nos coloca en un selecto grupo de naciones de la región a los que la ONU va a ayudar a combatir el hambre.

Son fallas generalizadas y profundas, sistémicas, que abarcan a todo el modelo de gobierno morado, a toda la marca PLD que va para 20 años de gobierno y que como un todo es responsable de tantas y profundas deficiencias, tanta descomposición, tanto déficit de institucionalidad y tan baja calidad de la democracia.

Por eso Gallup-Hoy muestra que en la actualidad un 86% quiere: un cambio radical (45.7%), un gran cambio (30%), o un cambio pero no grande (10.3%). 71.4% considera que el país va mal. Mayoría de la gente (68%) ve negativo el desempeño de la economía y 52.8% cree Danilo, y el PLD, agrego, dejarán un país peor.

Por eso también casi un 60% quieren que a partir de 2020 gobierne un partido diferente al PLD y eligen a Luis Abinader como al que quieren como presidente de la República a partir del próximo año.

Todo ese rechazo al PLD se expresa pese a que el gobierno beneficia de manera abierta o solapada a alrededor del 37% de la población, aunque por no recibir la abundosa manteca de la cúpula y sus allegados, la gran masa tendrá un comportamiento parecido al de 1978, cuando hasta los gobiernistas votaron por el cambio.

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