Unos enlodan, otros invierten y realzan

“Hace mucho tiempo, los exploradores del viejo mundo fundaron la ciudad de Santo Domingo como el primer asentamiento permanente en el nuevo mundo. Hoy, en el distrito histórico conocido como la Ciudad Colonial, un nuevo descubrimiento espera al viajero refinado: Un hotel único donde el romance del viejo mundo se combina con el máximo lujo y confort modernos. Bienvenidos a Casas del XVI”. Ese es el saludo de bienvenida que recibimos al ingresar al atractivo portal www.casasdelxvi.net que le invitamos a conocer.

La República Dominicana lo tiene todo. Lo que faltaba, una oferta de alojamiento “high-end” instalado en casas construidas en el sigo XVI en nuestra Ciudad Colonial, ha sido provisto por el espíritu visionario y emprendedor de una familia comprometida de arriba abajo con el desarrollo integral de nuestra Nación. Casa del Pozo, Casa del Diseñador, Casa del Árbol, Casa de los Mapas, Casa Macorís y Casa Antillana constituyen la avanzada de un conjunto de 20 propiedades coloniales que han comenzado a ser meticulosamente restauradas y decoradas para ofertar un servicio de hotelería de lujo incrustado en el mismo centro de la geografía donde todo comenzó.

Esta iniciativa no sólo contribuye a la recuperación del activo colonial de nuestra Nación, sino que coloca a Santo Domingo en el mapa del turismo colonial de alto nivel que hoy día monopolizan San Miguel de Allende, en México, y Cartagena de Indias, en Colombia, seguidas de lejos por Antigua, en Guatemala. Habiéndonos convertido en el destino de moda de la región, con una visita prevista de 7 millones de turistas este año, la capital primada de América tenía y tiene el derecho de incursionar en este nicho del mercado turístico.

Casas del XVI, nuevo miembro de “Small Luxury Hotels of the World”, es operado con los estándares que exige la membresía a ese selecto grupo de hoteles y resorts, por Prohotel International y HMS. Las 20 Casas del XVI estarán distribuidas en las áreas mas relevantes de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, facilitando a sus huéspedes la reservación coordinada que permita hospedarse en varias de ellas durante un mismo viaje, mientras reciben una atención personalizada con la calidad de los productos y materiales que ofertan y la gran riqueza cultural y gastronómica que brinda la Ciudad Colonial. Cuando las 20 Casas del XVI estén operando sus 67 habitaciones-suites de 5 estrellas, estarán creando cerca de 500 empleos directos e indirectos. En la medida en que los turistas que aprecian la mezcla de la herencia colonial y “high-end” perciban que la Ciudad Colonial de Santo Domingo ha incursionado en este mercado, resulta previsible que cadenas internacionales de alto nivel decidan invertir construyendo hoteles como el Rosewood en San Miguel de Allende y el Sofitel Legent Santa Clara en Cartagena de Indias, para complementar la oferta del Hostal Nicolás de Ovando y el Hotel Francés, manejados ambos por Hodelpa.

Detrás de esta revolución silenciosa que está teniendo lugar para que República Dominicana incursione en el atractivo mercado del turismo basado en la fusión de la infraestructura antigua y la tecnología moderna está la visión emprendedora de la familia Vicini, la cual ha percibido con claridad que el extraordinario potencial que tiene la Ciudad Colonial para reclamar un espacio privilegiado en ese nicho del mercado del turismo. Una de las grandes fortalezas que exhibe la economía dominicana es su extraordinaria diversificación, lo que fortalece su capacidad de resiliencia frente a perturbaciones imprevistas que afecten a uno o varios de sus sectores. Los grupos y familias empresariales actúan con sabiduría cuando diversifican su cartera de inversiones, sumando a sus emprendimientos en sectores tradicionales como la agricultura, agroindustria, manufactura, energía, y finanzas, una apuesta sensata en la nueva espina dorsal de la economía dominicana: el turismo. Cuando esa diversificación se hace acompañar de iniciativas orientadas a mejorar la calidad de la educación, la formación de nuestros recursos humanos y el rescate y hermoseamiento de nuestro acervo cultural e infraestructura colonial, el impacto resultante traspasa la frontera de la simple maximización de beneficios para incursionar en la geografía del desarrollo económico e integral de la nación.

Cuando caminamos por la Ciudad Colonial de Santo Domingo y entramos en contacto con la belleza del pasado que la inversión pública y privada se han propuesto realzar, es imposible evitar contagiarse con un futuro promisorio para nuestra Nación. No puede ser de otra manera cuando nos topamos con el local de Kah Kow Experience en la calle Las Damas que ha establecido la familia Rizek, en las librerías con la emocionante colección de los libros “Orgullo de mi tierra” que realzan la belleza de nuestras provincias, un regalo de la familia González y el Grupo CCN, y ahora, con esta espectacular colección de las Casas del XVI que la familia Vicini ha sumado al acervo patrimonial colonial de nuestra Nación. No importa donde se originen los lodos que hoy están siendo lanzados a la principal fuente de generación de divisas del país. Nada, absolutamente nada, podrá erosionar las energías públicas y privadas que se han aliado para que en pocos años alcancemos la meta de 10 millones de turistas.

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