Narración socio-realista de la novela “Marrón Tierra & Negra Noche” de Franklin Almeyda

Narración socio-realista de la novela “Marrón Tierra & Negra Noche” de Franklin Almeyda
Narración socio-realista de la novela “Marrón Tierra & Negra Noche” de Franklin Almeyda

Franklin Almeyda Rancier puso en circulación la historia novela de “Marrón Tierra & Negra Noche”, enfocada en la explicación del nacimiento y conformación haitiana y dominicana.

Con un título sorprendente, revelador y simbólico, esta historia novelada de Franklin Almeyda Rancier, centrada en el conflicto de dos naciones contrapuestas cuyos habitantes comparten una isla dividida por la lengua, la historia y la cultura, arranca con la encrucijada de dos pueblos con una visión del mundo diferente y contrapuesta.

Pensador y escritor, Franklin Almeyda Rancier es un destacado intelectual dominicano oriundo de Altamira, Puerto Plata. Profesor de historia, exministro y antiguo rector de la UASD, es autor de varios libros de temas políticos y jurídicos, y columnista del diario El Caribe sobre temas sociales, políticos y culturales.

Franklin Almeyda Rancier, con Marrón tierra y negra noche (Santo Domingo, sin pie de imprenta, 2021), incursiona en el arte de la narración con una historia novelada en la que desentraña los procesos históricos que forjaron la existencia de la nación dominicana.

El autor de esta obra sabe que está novelando una historia y por eso la adelanta que se trata de una historia novelada. En una historia novelada, aunque tiene ficción, predomina la historia sobre la invención; y, en una novela histórica, predomina la ficción sobre la realidad histórica.

Al tratarse, pues, de una historia novelada, en esta obra del escritor y político dominicano predomina el relato de los hechos que forjaron la naturaleza del pueblo dominicano con la visión escrutadora de cuanto aconteciera en esta isla antillana del Caribe hispánico, con los procesos y acontecimientos que el autor aborda en su interés en ponderar una historia con destino.

Con el título “El origen”, el primer capítulo de esta narración, al tiempo que relata un novedoso experimento científico con el concurso de medios tecnológicos, aborda la historia del Caribe con los intereses de las naciones europeas que pretendían la hegemonía en nuestra isla, y también da cuenta de las secuelas políticas y sociales entre los poderes establecidos, como se puede ilustrar en el siguiente pasaje:

“Los españoles, Pierre, intentaron evitar el avance de los bucaneros soltando perros montaraces que iban reproduciéndose al tiempo que se alimentaban de los animales dispersos en un territorio que pasó a ser de nadie; con esta acción los españoles pretendían que los bucaneros no se internaran hasta llegar a la cercanía de sus villas y poblaciones.

La taberna ocupada por aquellos hombres se llenaba de humo de tabaco y, preparando algo de comer, olía a carne de res al carbón; en una olla se hervían víveres y su alrededor asándose, colocados al fuego, plátanos amarillos y batata” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 28).

La narración de esta obra de Franklin Almeyda hace un recorrido por todos los procesos históricos que terminaron por conformar la nación dominicana, y, en tal virtud, podemos apreciar cinco rasgos que perfilan la historia novelada de Marrón tierra y negra noche:

  1. Una identidad nacional en lo racial, antropológico y cultural

El narrador aborda la composición racial dominicana y consigna claramente que el pueblo dominicano es mulato, ya que es producto de la mezcla del blanco europeo con el negro africano, que denominamos moreno por el color de la piel, y que el autor llama marrón tierra, como lo dice en el siguiente pasaje: “La población dominicana es de etnias cruzadas, pero en su mayoría mulata o morena con una variedad de tonalidades; es de color marrón como la tierra. Tiene características propias, surge del cruce de blancos con africanos negros. No es mestizo, porque ese rasgo étnico es la mezcla del blanco con el originario; ni es zambo, que es negro con originario” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 37).

En esta narración histórica se enfatiza el sentimiento de “arraigo e identidad” del pueblo dominicano, actitud que se manifiesta en una identificación patriótica con sentido de soberanía, que esta obra subraya con clara conciencia de sus implicaciones sociales, políticas y culturales.

  1. Supervivencia del pasado en el presente con huellas evidentes

Dimensión que explica la atención de historiadores, antropólogos, políticos, novelistas y lingüistas a los hechos históricos que forjaron la composición social de una comunidad, como la dominicana, con la idiosincrasia de su cultura y el comportamiento socio-político de sus ciudadanos. Por eso Franklin Almeyda se retrotrae al origen de nuestra historia para ponderar y enfatizar lo que conforma la madeja de las acciones y las aspiraciones de los ciudadanos que encarnan, en su pensamiento y su conducta, la herencia de un pasado que late en el presente y que marca la diferencia del pueblo dominicano y el haitiano: “En América estas dos naciones se originaron siendo colonias española y francesa, respectivamente; fue desde donde empezó todo. Ahora son dos repúblicas con desarrollo contrapuestos. Una negra como la noche y la otra marrón como la tierra. Ambas se culpan sin ser totalmente responsables, una y otra, de lo ocurrido en su historia. Lo sucedidos lo originó la necesaria explotación de colonias para favorecer el crecimiento del capitalismo mercantil europeo. En consecuencia, el motivo de Francia no era diferente al de Inglaterra o España. Solo que Francia e Inglaterra iniciaron más temprano para dejar atrás el antiguo régimen, colocándose en condiciones excepcionales. Los efectos –prosigue- del proceso histórico que marca el siglo XVI-II se sintieron en El Caribe y, en especial, en la isla de Santo Domingo, centro de operaciones de las metrópolis para la conquista y colonización. La isla contaba con una variedad de puertos marítimos naturales, que facilitó la actividad económica que se realizaría desde finales del siglo XVII, tomando como base la colonia de Saint-Domingue francés” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 59).

  1. Visión política con vocación de un desarrollo económico y cultural

El autor sintetiza los procesos históricos de Europa (Inglaterra, Francia y España) y su impacto en América durante la conformación de los Estados políticos, las confrontaciones de clases, el desarrollo económico, el influjo de la Iglesia Católica, el rol de los dirigentes políticos y la realidad económica, social y cultural que perfila y define al dominicano como un pueblo con singulares atributos raciales, religiosos, sociales, políticos y culturales. El narrador advierte la vocación depredadora de los haitianos, centrada en su lema “fuego y sangre” para destruir y matar, cuando escribe”: “Desde aquella “noche de fuego” hasta mediados de septiembre, fueron quemadas y destruidas mil doscientas plantaciones de café y cerca de doscientas de azúcar y mataron blancos. Los esclavos estaban con armas blancas como cuchillos, hachas, machetes y otros. Hubo una contraofensiva de las autoridades coloniales y en noviembre Boukman fue muerto en combate. Su muerte dio paso en la dirección de los esclavos a Jeannot Bullet, Jean-François Papillon y, como asistente del primero, a François Dominique Toussaint” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 118). En otro pasaje recuerda: “No olvide, mientras espera la temporada de lluvia que eliminará nuestros adversarios, que no tenemos otro recurso sino la destrucción y el incendio. No olvide que el suelo bañado con nuestro sudor no debe servir a nuestros enemigos con la más mínima excusa. Destruya los caminos con cañonazos; tire los cadáveres y caballos a las fuentes; queme y aniquile todo, para que todos quienes han venido a reducirnos a la esclavitud tengan frente a sus ojos la imagen del infierno que ellos han creado” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 50). Y también cita la vocación depredadora de Tousaint Louverture, a quien le contrapone el sentimiento de “edificación y sacrificio” del pueblo dominicano para construir su destino y procurar el desarrollo de su potencial productivo, creador y luminoso, al consignar: “La miseria, entre los dominicanos, se asocia al hambre, pero necesariamente no lo es –sentencia El Hugonote-. La miseria es una forma precaria de vida, propia de una sociedad con grandes atrasos o de un capitalismo muy tardío, como lo ha sido el país. Esas características son las que retratan lo que nos ha descrito Obispoveraldorso. Es lo que se debe transformar, a partir de un Estado-nación independiente, social, democrático y de derechos” (Franklin Almeyda, Marrón tierra y negra noche, p. 221).

  1. Dimensión simbólica y fictiva de un relato socio-realista

El autor de esta historia novelada recrea los hechos del pasado dominicano mediante escenas concebidas para ilustrar, con la participación de los personajes y protagonistas de la historia, el trasfondo de acontecimientos que marcaron el devenir del pueblo dominicano. El autor describe el escenario de uno de los encuentros de la época: “Le saludo fraternalmente, en mi nombre y el de todos los participantes. Hice referencia, antes de usted llegar, a su hoja de vida. Hay un gran interés en escucharlo. En todos se recrean las ideas de dos culturas tan contrapuestas como la marrón tierra dominicana y la negra noche haitiana. Desarrollaremos este evento intercambiando opiniones, como una tertulia tal y como fue lo acordado a propuesta suya y costumbre nuestra. François IV estaba fascinado con el lugar. El suelo era de adoquines en piedras planas, pero rústico; para guardar una temperatura aceptable, había plantas ornamentales en canteros; el espacio era adecuado para menos de veinticinco personas; había sillas suficientes en madera, lucían de caoba, igual que la mesa con buen tamaño; además, dos tinajas de barro con agua de lluvia de donde se saca el agua con una jícara de higüero” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 225).

Las relaciones sociales se abordan con naturalidad en esta obra de Franklin Almeyda y, en tal virtud, se da cuenta de la confraternidad y la empatía conforme conviven los habitantes de la ciudad: “No es difícil de entender. Los dominicanos son muy sociables y buscan relacionarse. Usted oirá a ellos decir “aquí todos nos conocemos” o “aquí somos todos familia”. Los dominicanos dicen ser “españoles con el negro detrás de la oreja”. Su forma de ser atrapa a cualquier visitante y si se descuida se queda, como me sucedió, que tengo más de veinte años con ellos” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 279).

La siguiente narración, contada con una técnica expositiva, da una radiografía del momento estelar de la acción independentista del pueblo dominicano: “Hombre de formación campechana como militar, locuaz y conocedor de las características de la ciudad de Santo Domingo, va dando sus respuestas con más seguridad, ante la conformidad que percibe en Hérard; por lo que agrega:

La zona está llena de maleza y escasísimamente habitada; es fácil deducir que la Puerta de la Misericordia se escogió para reunirse esos jóvenes, para después de las diez de la noche.

-General, ¿y por qué ahí?

-Por ser un área despoblada, mucho más a esa hora cuando la población dormía; además, situada dentro de la muralla.

-¿Y qué ocurrió esa noche?

-Sonaron disparos y cañonazos en la noche, pero sin enfrentamientos.

-Al amanecer los jóvenes subieron a la cercana Puerta del Conde” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 287).

Para narrar la historia que da cohesión a esta obra, el autor se vale de cartas, citas históricas, fuentes bibliográficas, documentos oficiales, testimonios de participantes y relatos de la oralidad para darle sentido a su propósito esencial, que es la clave de su obra narrativa, centrada en la defensa de la dominicanidad a la luz de la conformación social, antropológica y cultural de un pueblo con identidad histórica y proyecto de desarrollo con independencia y autodeterminación.

  1. Pauta conceptual, estética y espiritual con valoración del lenguaje

En esta obra se valora el léxico del español dominicano.  Las voces taínas heredadas del idioma de los habitantes originarios de esta isla quisqueyana afloran en esta obra, veta y cauce del lenguaje dominicano, y el siguiente párrafo resalta el tainismo del español dominicano como un rasgo de nuestra habla, base de nuestra cultura y cauce de nuestra idiosincrasia idiomática: “¿Cómo que no tenemos raíces y descendencia de los originarios? Este techo es de cana, material utilizado por ellos; les puedo mencionar palabras taínas: cabuya, con la que se hacen esas mecedoras y estas sillas; arepa de maíz, que también ellos cultivaban; bohío; batata, ahí está en la mesa, asada al carbón o leña. Otras como ají, canoa, carey, caribe, conuco, Cibao, cocuyo, colibrí, chin, hamaca, iguana, jaiba, macuto, mabí, tabaco, guácara. Higüey, yuca. El cazabe y el burén para hacerlo. También caney cayuco, coa, jagua, manatí, maraca, nagua, Ozama, piragua, bejuco, bija, ceiba, barbacoa, guasábara, corozo, guanábana, guayaba, mamón y papaya, a la que conocemos como lechosa. Y, pensando en la mitología también podemos mencionar la palabra turey que es el vocablo para el cielo o Yayael que en la mitología taina era hijo de Yaya, dios del mar” (Franklin Almeyda Rancier, Marrón tierra y negra noche, p. 38).

 

Igualmente, el autor de esta historia novelada, que tiene conciencia de lengua, también consigna las voces de origen africano, usadas por los dominicanos, como concón, congrí, mangú, bembetear, féferes, musú o fucú, entre otras muchas.

Desde luego, el autor consigna también las voces provenientes del caudal patrimonial del castellano antiguo, como vaina, abur, fogón, machucar, solercia, callejuelas, tinacos y otras muchas de nuestro lenguaje habitual.

Todos los temas y motivos enriquecen el fondo sustancial de esta narración de Almeyda Rancier: asuntos genéticos y de parentesco, aspectos antropológicos y sociológicos, referencias económicas y productivas, que se alternan, oportunamente, en la historia que vertebra la ficción.

El autor recrea los datos de la historia dominicana mediante fabulosas relaciones ficciosas con los protagonistas de los acontecimientos a quienes convoca y reúne en encuentros concebidos para discutir lo que idearon los forjadores de la independencia nacional. Recrear la historia con escenarios ficticios y hechos fabulosos, aunque los actantes y ambientes se correspondan con lo que sucedió, es lo propio de una historia novelada, como la narrada en Marrón tierra y negra noche.

En Marrón tierra y negra noche fluye, redivivo y remozado, el sentimiento dominicanista del autor, y también aflora, ante la creciente amenaza haitiana contra la República Dominicana, el fervor patriótico del dominicano cuya historia recrea Franklin Almeyda Rancier con la devoción que siente por su tierra, su pasado y su cultura para revivir y enaltecer, con la onda patriótica que lo distingue, lo que concita y fortalece la herencia histórica, racial, política y cultural del pueblo dominicano.

La clave de esta historia novelada de Franklin Almeyda Rancier radica en dar con lo peculiar y distintivo del pueblo dominicano, lo que genera en sus nacionales una identificación emocional, ideal y espiritual con la esencia y el sentido de su identidad histórica, fuente y cauce del sentimiento patriótico inspirado en su pasado y su destino.

Con el influjo intelectual, visionario y narrativo de Juan Bosch, Emilio Rodríguez Demorizi y Pedro Troncoso Sánchez, Franklin Almeyda Rancier reconstruye una visión histórica, social y política con un propósito edificante, patriótico y armonizador, que esta obra narrativa perfila para una mejor valoración del pasado que nos conformó y el futuro que nos aguarda. Imaginación socio-realista, histórica y simbólica, y también cauce de una propuesta fictiva con sentido.

Por: Bruno Rosario Candelier

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