Desde muy joven, J. Balvin creció en un entorno orientado hacia profesiones tradicionales como la medicina y la economía. Sin embargo, su madre, quien ejercía la medicina, adoptó una postura distinta frente a las aspiraciones de su hijo.
Le aconsejó que podía dedicarse a lo que quisiera, pero debía apuntar a sobresalir y, sobre todo, mantener ese objetivo en secreto, confiando únicamente en sus propias capacidades.

El cantante colombiano expresó que este consejo le proporcionó seguridad para abrirse paso en un género poco explorado en su país natal. “No me importa lo que quieras hacer. Solo sé el mejor en eso, y no lo compartas. Mantén la confianza en lo que haces”, recordó Balvin sobre las palabras que recibió en su adolescencia, según declaraciones recogidas por Complex.
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La actitud pragmática y sin prejuicios de su madre contrastó con la tendencia de muchas familias conservadoras. En lugar de imponerle límites o exigirle seguir una carrera convencional, le ofreció libertad total para elegir su destino. Esta apertura fue fundamental para que el músico pudiera asumir riesgos y apostar por el reguetón, un estilo que en ese momento todavía no tenía la popularidad ni la legitimidad que alcanzaría luego en Colombia y Latinoamérica.
