Las playas son atractivos turísticos que generan ingresos para las empresas hoteleras, para la gente que vive en sus alrededores y lugares de esparcimiento para los viajeros y para los habitantes de las localidades cercanas.
La actividad humana en las playas tiene consecuencias para los ecosistemas costeros, lo que exige tareas de conservación y de limpieza, un tratamiento adecuado de los residuos y un trabajo constante para evitar la contaminación y brindar seguridad a los visitantes.
Cada tercer sábado de septiembre, instituido desde 1991 por la organización estadounidense The Ocean Conservancy, se celebra el Día Internacional de Limpieza de Playas, con el programa International Coastal Cleanup, una fecha en la que se pretende crear conciencia sobre la importancia de la preservación de los océanos.
Esta jornada se conmemora en más de 120 países e incluye el trabajo de miles de voluntarios que se dedican a recoger residuos sólidos en playas marítimas, ríos y humedales diversos, además de identificar las fuentes de contaminación para promover mejores hábitos en los usuarios y visitantes.
La acción humana no es la única fuente de contaminación de las playas, también pueden serlo el arrastre de corrientes fluviales que desembocan en el mar, las lluvias ácidas y las mareas rojas, huracanes y tormentas, y más recientemente y por efecto del cambio climático y el calentamiento global, el sargazo.
Entre los problemas que más preocupan a los expertos y a los ecologistas figura la polución generada por los plásticos, debido a su larga permanencia y al prolongado tiempo que tardan en degradarse, se calcula que para el 2050 habrá en los océanos más plásticos que peces, un problema creado por tirar basura en las playas.
Los microplásticos tienen además la capacidad de absorber otros residuos tóxicos como el DDT, hidrocarburos y otros compuestos dañinos para la fauna y la flora marina, de ahí que esta jornada de limpieza adquiere una importancia cada vez más vital para la conservación de los ecosistemas marítimos y fluviales.
Cabe destacar la importancia del voluntariado como suma de esfuerzos para la conservación de las playas, que es una manera de proteger la vida.
