El actual ministro de Cultura, Roberto Ángel Salcedo, debe de haber acumulado más millaje recorrido en estos últimos 10 meses que en viajar de aquí a la Luna. Esto se ha traducido en varios logros. Primero, más de 90 territorios visitados, para saber con qué contaban. Descubrió, él no lo dice, pero yo sí, un país con muchos años de abandono en el terreno cultural. ¿Cómo puede ser que 17 provincias no tuviesen un alma que representara el sector cultural del país, ni un peso de apoyo para eso? Pues sí, así era. Claro que eran casi siempre las más lejanas y necesitadas, allí donde el desarrollo es canijo.
Otra cosa que hizo fue activar y reunir al Consejo Nacional de Cultura, compuesto por personalidades destacadas del ámbito cultural, económico y social del país. En 10 meses lo ha reunido en dos ocasiones. Cada sesión ha sido de interesantísimos intercambios. Recuerdo que en la primera sesión antes de presentarse había una atmósfera de expectativa un poco cargada. Cuando habló y expuso sus planes y premisas, se apoderó del auditorio y se ganó el respaldo del que es el órgano rector del Ministerio de Cultura tal y como lo dictan la Ley Núm. 41-00, del 13 de junio de 2000, que creó la Secretaría de Estado de Cultura y el Consejo Nacional de Cultura; y el Decreto Núm. 56-10 del 06 de febrero del 2010, que denomina a las Secretarías de Estado, como Ministerios, entre otros. El CNC es el encargado de aprobar las políticas culturales diseñadas y también de solicitar al presidente de la nación, que fue quien los nombró ahí, que por favor, se dedique más dinero a la Cultura, o en dos decenios sucumbimos como identidad cultural.
En 10 meses se han activado algunos proyectos que demandan más dinero. “Calle Cultura” por ejemplo, que se ha desarrollado en fines de semana en ciudades del país donde antes no se veía la labor del sector cultural. San Francisco de Macorís, Salcedo, San Pedro de Macorís, Puerto Plata, Azua, La Vega, Monte Plata y Santo Domingo. Y “Tardes de Parque” con la Orquesta Filarmónica de Santo Domingo cuyas presentaciones llegaron a Sosúa, Moca, Baní, San Juan de la Maguana y Dajabón.
En su informe de hace dos semanas, el ministro destacó los cinco pilares de su gestión que son: la protección del patrimonio cultural, la revitalización de la identidad cultural, el impulso a las industrias culturales y creativas, la formación artística y descentralización territorial, y la internacionalización. Otro es el Plan Frontera, un proyecto estratégico, enfocado en las provincias limítrofes mediante procesos de diagnóstico, formación y acompañamiento comunitario, para reconocer su identidad cultural y construir una agenda integral de desarrollo.
Reportó el remozamiento de espacios como el Centro Cultural Narciso González, el Centro Nacional de Artesanía, el Conservatorio Nacional de Música, la Cinemateca Dominicana y salas del Palacio de Bellas Artes, así como el avance en proyectos emblemáticos como el Antiguo Ingenio Boca de Nigua y la transformación del Antiguo Casino de La Vega en Escuela de Bellas Artes. Asimismo, se anunció el acondicionamiento de la Casa de la Cultura de La Caleta y la habilitación de la Academia de Música de Santo Domingo Este.
El hecho de que más de 3,700 niños y adolescentes recibieron formación artística en 15 provincias, no está mal, pero no está bien. Faltan miles en las restantes provincias. También es cierto que las Escuelas Libres impactaron a más de 3,200 estudiantes y que fue relanzada la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional, compuesta por 110 jóvenes músicos. Pero lo importante es que falta mucho por hacer, y que sin dinero es impensable.
La Feria Internacional del Libro, el Desfile Nacional del Carnaval, la Bienal de Artes Visuales y el Festival Internacional del Teatro son hechuras de casi todos los años. Y este no fue menos.
Salcedo destacó la orientación productiva de la política cultural, concebida como herramienta de desarrollo económico, cohesión territorial y competitividad nacional, que promueva las industrias culturales y creativas como generadoras de empleo y valor económico. Que sí, que algo podrían ayudar a paliar la falta de fondos, el desarrollo de las industrias culturales y del turismo cultural, pero requiere de proyectos de eventos diseñados con un año de antelación, el desarrollo de nexos productores de giras a nivel mundial por una parte, y por otra con agencias turísticas interesadas en eventos como por ejemplo el Festival Mundial del Merengue que (bajo el impronunciable nombre para el mercado internacional del Super Mega Merengazo) produce Luis Medrano anualmente. Pero eso exige de la contribución del Ministerio de Cultura y del Ministerio de Turismo, además de las alcaldías y gobernaciones.
La cultura es algo muy personal
Solo el poner la Cultura en el centro del interés e importancia del gobierno actual y los sucesivos, nos salvará de la desaparición como identidad cultural. Es algo que he repetido en infinidad de ocasiones y en lo que seguiré insistiendo. Alguien, algún día, me hará caso.
