BILLO’S CARACAS BOYS. Con sus cantantes Cheo García y Felipe Pirela

Antonio Gómez Sotolongo
Especial para elCaribe

Según aparece en el pequeño Larousse ilustrado, la palabra clásico o clásica, es un adjetivo, y, entre otras acepciones, sirve para calificar al escritor o a la obra que se considera como modelo en cualquier literatura. Dice también el Larousse que clásica es alguna obra muy notable y digna de ser imitada. Finalmente acepta como clásico aquello que no pasa de moda. Los estetas, en numerosos tratados, abordan el adjetivo, lo escudriñan y lo definen.

Muchos son los enfoques que existen sobre lo bello como categoría estética en el arte clásico; sin embargo, todos se unen en el punto quizás más elemental: clásico es lo que no pasa de moda, es lo que gusta siempre, clásico es lo más depurado de la creación humana. Clásico es, a veces, el gusto de las élites.

Los estudiosos, partiendo de premisas formales y de estilo, se enfrascan en discusiones infinitas por definir qué es lo culto y qué lo popular. Hoy, algunos se inclinan por clasificar la música de acuerdo con su función práctica; así, lo clásico y lo popular no se excluyen. Si la música popular se define por su función social, por ser música para ser actuada, para ser bailada, para que el destinatario interactúe con ella, esa música popular y bailable puede convertirse también en música clásica, puede convertirse, por sus valores estéticos excepcionales, en música clásica popular.

«Luis María Frómeta Pereyra nació en la ciudad de Santo Domingo el 15 de noviembre de 1915 y, cuando apenas era un preadolescente, ya se le conocía por sus virtudes musicales, sobre todo en la ejecución del clarinete y el saxofón. Integró, junto a otros excelentes músicos, la Santo Domingo Jazz Band, agrupación que en principio fue dirigida por Francisco Simó Damirón y poco después por él. Simultáneamente a esto, Frómeta se desempeñaba como fagotista de la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo y como director de la Banda de Música del Cuerpo de Bomberos de la ciudad capital.

Como compositor escribió gran cantidad de piezas de diversos géneros, en las que Caracas vieja fue una de las que más fama alcanzó, allá por la década del cuarenta. A fines de los años cincuenta se radicó en La Habana, Cuba, donde con su orquesta acompañó en grabaciones a figuras estelares como el venezolano Víctor Piñeyro, el dominicano Alberto Beltrán y el cubano Pío Leiva, quien fue el primero en grabar la bella pieza compuesta por Billo bajo el título Espera quisqueyana.

En 1958 se le encargó a Frómeta la orquestación y dirección musical del LP que Alfredo Sadel grabaría en Los Ángeles, California, y que apareció en el mercado bajo el título de Nocturnal.

Para el año 1960 el Maestro Frómeta regresó a Caracas donde, con su nueva orquesta, volvió a imponerse en la preferencia del público. Por aquella agrupación pasaron cantantes estelares; entre ellos, Felipe Pirela, José Luis Rodríguez (El Puma) y Memo Morales.

El 27 de abril de 1988, mientras ensayaba con la Orquesta Sinfónica de Caracas un espectáculo en el cual se conmemorarían sus cincuenta años en el arte, le sobrevino un derrame cerebral que le provocó la muerte el 5 de mayo». (**).

El disco «Billo’s caracas boys con sus cantantes Cheo García y Felipe Pirela», del sello Kubaney, es una de esas obras clásicas del género popular bailable. Luís María Frómeta Pereyra, nació en Santo Domingo el 15 de noviembre de 1915, y desde muy joven comenzó a conocérsele como un músico excepcional. Integró la Santo Domingo Jazz Band y se desempeñó como fagotista de la Orquesta Sinfónica de Santo Domingo; fue, además, director de la Banda de Música del Cuerpo de Bomberos de la capital.

El 31 de diciembre de 1937, en el Roof Garden del Hotel Madrid, en Caracas, Venezuela, debutó Billo Frómeta con su orquesta, lo que fue el inicio de una larga carrera en la que cosechó innumerables éxitos. Como compositor escribió piezas de diversos géneros, en las que cantó de un modo estremecedor a sus más grandes amores: Quisqueya y Caracas. Venezuela fue escenario de sus grandes éxitos, fue donde la banda gigante Billo’s Caracas Boys comenzó a dejar hondas huellas en la música americana. A este formato, integrado por saxofones, trompetas, trombones, bajo y batería, utilizado en Norteamérica para interpretar el jazz, se le habían sumado instrumentos de la percusión cubana.

Benny Moré, allá por los primeros años de la década del cincuenta, probó la efectividad de una buena banda para tocar los ritmos caribeños. Billo, se unió a la larga lista de creadores que, a través de un formato foráneo, fue capaz de sonar como el alma latina. Cada una de las once piezas que aparecen en el registro «Billo’s Caracas Boys, con sus cantantes Cheo García y Felipe Pirela», es una joya de altísima calidad. Cada una de ellas es emblemática. El disco, contiene los principales géneros musicales del Caribe, contiene once joyas clásicas de la música popular bailable. La conga, el bolero, el danzón, el danzonete, el merengue, el cha-cha-cha, el mambo, el son y hasta un paso doble para recordar la madre patria están interpretados de manera impecable, con arreglos, tan bien concebidos, tan creativos y modernos que parecen hechos ayer, arreglos que tienen la vigencia de una pluma de gran talento.

Los textos son de lo mejor que se ha escuchado en la música bailable, todas las letras de las piezas están llenas del gracejo popular, de la imaginería del bailador, de la mejor poesía.
Para cantarte a ti puse al arpa
todas las cuerdas de oro
Para cantarte a ti mi garganta
recogió un ruiseñor
Para cantarte a ti mi caracas
he pedido al poeta
que le ponga a mi canto
toda su inspiración…
Así canta a Caracas Billo Frómeta; así, en ese altísimo vuelo poético está hecho el disco. Un registro que en el catálogo de Kubaney lleva el número 477-2 y que, en ese grande y exquisito tesoro musical de Mateo San Martín, es una joya entre las joyas.l


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() Historiador. Master en investigación musical por la Universidad Internacional de Valencia, España. Miembro Correspondiente de la Academia de la Historia de Cuba en el Exilio (AHCE). Licenciado en Música por la Universidad de las Artes de Cuba. Contrabajista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana. (*) Tomado del libro Los 100 Músicos del siglo, de AGS.
Correo-e: [email protected]
Esta página es una colaboración especial para este suplemento.

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