Balaguer dibujado por Luis Acosta Moreta

En la recién publicada obra “La casa del Presidente Joaquín Balaguer, Máximo Gómez 25, parte atrás”, el político y escritor Luis Acosta Moreta (El Gallo), nacido en Las Matas de Farfán en 1951, no oculta haber sido un “lazarillo” que observó de cerca el estilo de vida hermético y enigmático del estadista que encabezó el tránsito histórico de la República Dominicana entre la dictadura y la democracia, en un panorama de serias contradicciones locales e internacionales.

Acosta Moreta se une al reducido anillo que rodeó a Balaguer en el año 1976, en el período que se conoce como “Los 12 Años”, que siguieron a la guerra civil del 1965, causante de la segunda intervención militar de los Estados Unidos al país en el siglo XX. Es por eso que puede narrar, como testigo privilegiado, vivencias pintorescas que se daban en la residencia de quien ocupara la Presidencia de la República a la muerte del dictador Rafael Leónidas Trujillo en 1961, consolidando la posición en 1966 hasta 1978 y retornando entre 1986 y 1996.

Luis “El Gallo”, como lo conoce todo el país, hace revelaciones en su obra sobre figuras trascendentales como el propio Balaguer, Juan Bosch, José Francisco Peña Gómez, los asesinados periodistas Orlando Martínez y Gregorio García Castro, mostrando facetas desconocidas de políticos como Guaroa Liranzo, los presidentes Antonio Guzmán y Salvador Jorge Blanco, con incidentes pintorescos de correligionarios como Fernando Álvarez Bogaert, Víctor Gómez Bergés, Samuel Pereyra, Emma Balaguer, Federico Antún Batlle, Alberto Despradel (Chico), Alexis Joaquín Castillo y Guillermo Gómez, entre muchos otros cuyos nombres sobrepasan el espacio de estas columnas.

Desde la introducción, hasta el capítulo final que titula “Mi retiro con el presidente Balaguer del poder y del Partido Reformista”, Acosta Moreta mantiene al lector en suspenso, de manera que las 350 páginas cautivan a quienes se interesan por conocer los secretos de la vida política y social dominicana que muchos, por temor o complicidad, se niegan a describir. Libros como el comentado ameritan de más de una entrega.

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