Juan Pablo Duarte: paradigma ético de la política y la juventud dominicana

El pasado 26 de enero la República Dominicana conmemoró el 213 aniversario del natalicio de Juan Pablo Duarte Padre de la Patria. Con el natalicio de Duarte se da inicio al mes de la patria donde se celebran en el país diversos actos que incluyen entre otras, actividades culturales y educativas, así como el enhestamiento de la bandera nacional en todos los recintos militares, escuelas, instituciones públicas y privadas. Ideólogo de la independencia de la República Dominicana Juan Pablo Duarte y Díez nació en Santo Domingo el 26 de enero de 1813 nueve años antes de la ocupación haitiana. Hijo del comerciante español Juan José Duarte Rodríguez y la seibana Manuela Díez Jiménez. Fue el fundador de la sociedad secreta La Trinitaria en 1838 e impulsor de la creación de una nación libre, soberana e independiente bajo el lema de Dios, Patria y Libertad.

Tras educarse en Europa y nutrirse de ideas liberales, Duarte regresó para organizar la resistencia clandestina, incluyendo las sociedades teatrales La Dramática y La Filantrópica para concienciar al pueblo. Aunque no estuvo físicamente presente la noche del 27 de febrero de 1844, fue el líder indiscutible del movimiento que proclamó la independencia dominicana. Enfrentó la persecución de sectores conservadores que lo expulsaron del país en 1844. En 1864 Duarte regresó al país comprometido con la causa restauradora para lograr la nueva independencia. Estos revolucionarios enviaron a Duarte a buscar apoyo de la Restauración en países de América del Sur. Al final se quedó a vivir en Venezuela, falleciendo en Caracas el 15 de julio de 1876, siendo reconocido como el máximo prócer nacional por su sacrificio y entrega total a la soberanía dominicana.

Su vida y su legado es un ejemplo para quienes se dedican al quehacer político y para la juventud dominicana. Luchó por la creación de una nación libre, soberana e independiente de toda potencia extranjera, sustentada en un estado democrático, republicano y liberal como se evidencia en su proyecto de constitución.

Su visión de la política nunca estuvo separada de la ética. Consideraba que la “Política no es una especulación; es la Ciencia más pura y la más digna, después de la Filosofía, de ocupar las inteligencias nobles”. Su vida personal marcada por el sacrificio por la patria, el servicio y la defensa de la libertad y la justicia reflejada en la frase “Sed justos lo primero, si queréis ser felices” constituye un ejemplo para la generación del presente.

Su vida fue testimonio de una política regida por la ética, donde el compromiso con la patria jamás fue moneda de cambio. Lejos de buscar el enriquecimiento personal o una posición de privilegio, mantuvo una integridad inquebrantable priorizando el bien común sobre los intereses personales. Esta realidad existencial de Duarte contrasta con parte de algunas prácticas que todavía predominan en el quehacer político dominicano donde se concibe al Estado y la política como un medio de enriquecimiento personal y no como un servicio a la ciudadanía.

Un ejemplo vivencial de un ejercicio ético de la actividad política está relacionado con el valor de la transparencia. En 1844 al regresar de Baní, donde fue enviado a reforzar el frente sur del Ejército Nacional, Duarte entregó a la Junta Central Gubernativa RD$827 que sobraron de los RD$1,000 que le fueron entregados como presupuesto. Duarte acompañó el dinero con una nota escrita de puño y letra en que especificaba, con cifras la forma en que invirtió los RD$173 faltante. Estas acciones y el compromiso de Duarte por la patria, así como la defensa de los valores patrios lo sitúan como un paradigma de honradez, honestidad y transparencia para todo dominicano que participe en la política pública.

Hoy 31 de enero se celebra en el país el Día Nacional de la Juventud, instituido por la Ley 20-93 del 27 de abril de 1993, en honor a San Juan Bosco y que busca reconocer el talento, compromiso y aportes de los jóvenes al desarrollo del país. En el Día de Nacional de la Juventud debe resonar el legado de Duarte quien con su ejemplo e ideas es un referente para la juventud dominicana. Cuando en 1838 fundó la Trinitaria, Duarte tenía sólo 25 años. Cuando se logró la independencia tenía 31 años. Su ejemplo debe iluminar la realidad dominicana y ser guía del accionar de la juventud dominicana. En sus escritos invita a la juventud al compromiso cuando dice “Seguid, jóvenes amigos, dulce esperanza de la patria mía, seguid con tesón y ardor en la hermosa carrera que habéis emprendido y alcanzad la gloria de dar cima a la grandiosa obra de nuestra regeneración política, de nuestra independencia nacional, única garantía de las libertades patrias”.

En una sociedad donde en ciertos sectores hay un afán de obtener dinero fácil y rápido, sin esfuerzo ni principios éticos, donde la civilización del espectáculo y las distracciones tecnológicas a veces pueden alimentar la apatía, el ejemplo de Duarte surge como un símbolo de vivencia ética, compromiso y responsabilidad ciudadana. El 213 aniversario del natalicio de Duarte debe ser un recordatorio de que construir patria requiere de educación, compromiso y principios y que solo aquellos que trabajan con perseverancia, sacrificio y determinación son capaces de cambiar la historia.

Honrar a Duarte fundador de la República implica abrazar la política como servicio y abrazar una ética basada en la responsabilidad y la justicia, promoviendo valores fundamentales como la honestidad, la solidaridad, el respeto a la ley, el trabajo, entre otros. Cierro con el llamado de Duarte a los jóvenes de su época y que trasciende el tiempo convirtiéndose en un llamado para los jóvenes y la sociedad dominicana del presente: “Trabajemos por y para la Patria, que es trabajar para nuestros hijos y para nosotros mismos. Trabajemos, trabajemos sin descansar, no hay que perder la fe en Dios, en la justicia de nuestra causa y en nuestros propios brazos”.

Referencia
Alfau Durán, V. (Comp.). (2018). Ideario de Duarte (4.ª ed.). Tribunal Constitucional de la República Dominicana/Instituto Duartiano.


Centro estudios caribeños. PUCMM.

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