El pasado 24 de julio en una hermosa ceremonia en el Estadio Olímpico Félix Sánchez fueron inaugurados los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026. El acto marcó el inicio de una edición histórica porque celebra el centenario de la competición regional que finalizará el 8 de agosto de 2026. Santo Domingo fue escogida a unanimidad como sede de los juegos el 26 de febrero de 2022, durante una asamblea general extraordinaria de los 37 países miembros de Centro Caribe Sports.
Considerada la competición regional más antigua reconocida por el Comité Olímpico Internacional, el acta de creación se firmó en París el 4 de julio de 1924 y la primera edición del evento se realizó en México del 12 de octubre al 2 de noviembre de 1926 con la participación además del país anfitrión de Guatemala y Cuba.
Desde esa primera cita deportiva hasta la actualidad, incluyendo los Juegos del Centenario Santo Domingo 2026, se han llevado a cabo 25 ediciones. En 1930 se celebró en La Habana, Cuba; en 1935 en San Salvador, El Salvador; en 1938 en Ciudad de Panamá, Panamá; y en 1946 en Barranquilla, Colombia. Luego, en 1950 el evento tuvo lugar en Ciudad de Guatemala, Guatemala; en 1954 se celebró de nuevo en Ciudad de México; y en 1959 en Caracas, Venezuela.
La edición de 1962 se llevó a cabo en Kingston, Jamaica; la de 1966 en San Juan, Puerto Rico; y la de 1970 en Ciudad de Panamá, Panamá. En 1974 fue la primera vez que se realizó en Santo Domingo, República Dominicana; en 1978 en Medellín, Colombia; y en 1982 se volvió a celebrar en La Habana, Cuba. Después de solo 12 años, República Dominicana volvió a ser sede de los juegos, esta vez en 1986 en Santiago de los Caballeros. Por tercera ocasión, el evento se celebró en Ciudad de México en 1990. La edición de 1993 tuvo lugar en Ponce, Puerto Rico; la de 1998 en Maracaibo, Venezuela; y la de 2002 en San Salvador, El Salvador. En 2006, el evento se llevó a cabo en Cartagena de Indias, Colombia; en 2010 en Mayagüez, Puerto Rico; en 2014 en Veracruz, México; en 2018 en Barranquilla, Colombia y en 2023, por tercera vez, en San Salvador, El Salvador.
El evento organizado por Centro Caribe Sports (Antigua Organización Deportiva Centroamericana y del Caribe, ODECABE) se ha realizado (incluyendo la de este año) tres veces en la República Dominicana. La primera edición realizada en el país fueron los XII Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 1974, del 27 de febrero al 13 de marzo en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte construido por el gobierno de Joaquín Balaguer para la celebración de dicho evento. En esa edición, participaron 2,052 atletas en 18 deportes, quedando Cuba en la primera posición del medallero y República Dominicana en el décimo puesto con 20 medallas (1 de oro, 5 de plata y 14 de bronce).
En 1986 el país volvió a acoger este evento multideportivo, teniendo como sede a la ciudad de Santiago de los Caballeros. Para tal ocasión, el gobierno de Jorge Blanco construyó el complejo deportivo La Barranquita donde se celebraron los juegos del 24 de junio al 5 de julio de 1986 y donde participaron 2.963 atletas de 26 naciones en 25 deportes. Cuba se llevó el primer lugar del medallero, con 299 medallas, 174 de ellas de oro, 81 de plata y 44 de bronce. República Dominicana quedó en la séptima posición con 70 medallas, de las cuales 9 fueron de oro, 34 de plata y 27 de bronce.
La 25 edición del evento que se está desarrollando en Santo Domingo, además del impacto deportivo, también constituye una muestra del enorme crecimiento que ha logrado y que se refleja en la diversidad de competiciones, disciplinas, atletas y países. De los tres países iniciales y 269 competidores en 1926, se ha expandido a 37 naciones y más de 6200 atletas en esta edición, en 40 deportes y 56 disciplinas incluyendo el estreno de los E-sport, monopatinaje o patinaje en tabla (skateboarding) y el balonred (netball). Además, para los países participantes y deportistas que tienen su mirada en los Juegos Panamericanos de Lima 2027 les sirve (en algunas disciplinas) para su clasificación y de fogueo y de ruta para los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, 2028.
Más allá del ámbito deportivo, los XXV Juegos Deportivos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026 han tenido un impacto en la economía, antes, durante y lo tendrá después. En la organización del evento se invirtieron unos 9,000 millones de pesos en la preparación de los atletas, la construcción y remozamiento de diversas instalaciones. De igual forma, la participación de 37 países muchos de los cuales compiten en turismo con la República Dominicana, la proyección internacional del país y el movimiento económico que genera la presencia de los atletas, entrenadores, dirigentes, personal técnico, periodistas, familiares y aficionados, impacta de manera positiva al sector hotelero, restaurantes, transporte, aeropuertos, comercios, entre otros.
El deporte constituye un vehículo importante de promoción de la integración, la unidad y la paz. Todos los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) y los Estados Miembros de la Asociación de Estados del Caribe (AEC), así como la mayoría de los miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM) y la Organización de Estados del Caribe Oriental (OECO) participan en los juegos. En ese sentido, es un espacio relevante que fortalece los lazos políticos y culturales, el sentido de identidad regional, la cooperación e integración regional a través del deporte.
El papa Benedicto XVI decía que el deporte es una escuela importante para educar en el sentido del respeto del otro, incluso del adversario deportivo; el papa Francisco lo veía como espacio de desarrollo de valores y escuela de vida y santidad; mientras que León XIV lo ve como una oportunidad para el crecimiento espiritual y espacio de respeto, solidaridad y superación personal. En ese sentido, estos juegos constituyen también un espacio de promoción de la honradez, el respeto, la perseverancia, la humildad, la honestidad, la disciplina, la solidaridad, el esfuerzo, la superación y el trabajo en equipo; valores que potencian el desarrollo integral de la persona y fortalecen la convivencia social.
