A Santiago vino y Alix se quedó (1ª. décima parte)

Es importante hacer este resumen histórico para entender a Juan Antonio Alix en su tiempo

Entre el año 1900 y 1918 se produce en Santiago uno de los acontecimientos culturales más importantes: la difusión de las décimas de Juan Antonio Alix Rodríguez por él mismo, calle arriba y calle abajo.

Este periodo coincide además con ese momento de la Historia en que se unen elementos para que queden para siempre. Es así como Pedro Batista, un eminente hijo de este pueblo que desempeñó numerosas posiciones políticas y hasta llegó a ser síndico, se inspira en sus vivencias y las condensa en un maravilloso documento que él tituló “Santiago a Principios de Siglo”. Se refería, claro está, al siglo XX, el que inició transformándolo todo por la cantidad de inventos de la modernidad que aparecían.

Es ese el momento más importante para lo producción literaria amplia. Aunque ya Alix venía, desde que era capitán del ejército de la Restauración, con una producción sistemática, criticando a los españoles, relajando a los haitianos, adulando a su compadre Lilís o burlándose de lo que le diera la gana, que para eso era poeta y libre, valga la redundancia.

Anexión

Para que la Anexión pueda ser entendida por los pequeños lectores y jóvenes, hacemos un pequeño alto y para que se entienda la Independencia, también.

Pues bien, dividamos ahora la Historia en varios pedazos grandes:

1- La República Dominicana vivió muchos años poblada de indígenas que fueron los primeros pobladores.
2- Llegan los españoles con Colón a la cabeza y dominan saquean, matan. Eso duró desde 1492 hasta 1822.
3- Haití fue el primer pueblo del continente americano en liberarse de los europeos colonialistas en 1804. Ya para 1822 invade esta parte de la isla y la somete a su mando hasta 1844.
4- Gracias al grupo de los Trinitarios, dirigido por Duarte, en 1844 se declara la Independencia de la República Dominicana y los haitianos vuelven a la parte oeste a su país Haití. De manera que la isla, con la Independencia, tiene dos países: uno en el este desde el rio Masacre o Artibonito que es la República Dominicana y del otro lado la República de Haití.
La Independencia dura desde 1844 hasta 1861.
5- En 1861 el país es anexado, agregado, regalado a España hasta 1865.
6- Desde el 1865 al 1916 es otro periodo después de las guerras de Restauración, o sea del esfuerzo por restaurar de nuevo el país.
7- De 1916 al 1924 el país es ocupado de nuevo, ahora por los Estados Unidos.
8- De 1924 al 1930 gobierna Horacio Vásquez.

Las décimas de Juan Antonio Alix

9- Desde 1930 al 1961 se conoce como la Era de Trujillo.
10- Desde el 1961 hasta hoy es el periodo conocido como de la Democracia. (cuadro CRONOLÓGICO DE ESTOS PERIODOS)
Niñez

Es importante hacer este resumen histórico para entender a Alix en su tiempo. Así, cuando al matrimonio de los mocanos Félix Alix y María Magdalena Rodríguez le llega en 1833 un hijo de seis libras, rojizo y con los ojos azules, no dudaron en ponerle Juan Antonio. El país, en ese momento, estaba dominado por la ocupación haitiana y ningún mocano podía saber gran cosa de lo que ocurría en el país. Se enteraron que el territorio se había liberado cuando en 1844 empezaron a desfilar por los caminos reales, de este a oeste, los ejércitos de tropas haitianas que regresaban a su nación.
Alix ya tenía doce años y sabía leer y escribir de corrido sin machucar las palabras y respirando cuando aparecían las comas y puntos, cosa que hoy día pocos universitarios pueden hacer.

El esfuerzo que hicieron los dominicanos por construir una república, era enorme porque el territorio era pequeño y la población muy reducida.

Para uno darse una idea hay que pensar, por ejemplo, que la capital, que era la ciudad más grande, no pasaba del Parque Independencia hacia el oeste. Su espacio lo limitaba el río Ozama por el Este y la Puerta del Conde por el Oeste. En el norte había unas cuantas casas por la muralla cercana a la avenida Mella. Por el sur, el malecón que comprendía un pequeño tramo desde la curvita, al final de la Espaillat, hasta la estatua de Montesino. Eso era el paseo Billini.

En Santiago en ese momento, solo había 38 calles que no pasaban del Cementerio Cosmopolita y en sentido contrario, por el sur, no pasaba de la barranca del río. Por el Este la ciudad se paraba por donde pasa la avenida Juan Pablo Duarte y hacia el Oeste, hasta la Presidente Guzmán. Desde ahí, hasta el río, por la Joya, había una inmensa sabana con un claro donde luego se haría el Parque Plaza Valerio.

Cuando en 1861 llegaron las tropas de ocupación española, por la anexión pactada por el General Pedro Santana, ya Alix tenía 28 años y oía los rumores de la organización de un ejército para sacar del país a ese ejército odioso.

La llegada de las tropas de España causó un verdadero escándalo en el país porque a muchos los trasladaron desde Cuba, donde España gobernaba y donde se consideraba a la población como una raza inferior y a los negros como esclavos. Eso mismo ocurría también en Puerto Rico.

Desde que Juan Antonio Alix vio, en uno de esos desfiles de arrogancia y demostración de dominación, al general Manuel Buceta, se dio cuenta inmediatamente de que era un ser despreciable, impertinente y prepotente, lo que reunimos en el Cibao en una sola palabra: sangrú.

Probablemente que ya su pluma se dedicaba a burlarse de este tipo de personaje, cosa que él aprendió en la escuela y con algunos amigos de la familia, que contribuía a formar al futuro poeta.

Ya Santiago había tenido una lucha tratando de mantener su independencia cuando dos meses después del 30 de marzo del 1844, demostró su determinación de no dejarse gobernar más por Haití en la batalla del 30 de marzo, conocida también como la Batalla de Santiago. Eso lo supieron Juan Antonio Alix, su familia y los mocanos que ya habían vivido y sufrido la saña de aquellos en su retirada.

En Santiago se organizó bien la defensa cual tortuga en su carapacho. La ciudad concentrada en la Fortaleza San Luis, en el Cerro del Castillo, por el camino de Gurabo lo que hoy es Bartolomé Colón y se empeñaron en crear tres fuertes por el oeste. Recuerde el lector que la ciudad llegaba hasta la barranquita de la Presidente Guzmán. Ahí se formaron los tres fuertes con nombres de la consigna escrita en el escudo dominicano: Dios, Patria y Libertad. El Fuerte Dios estaba donde hoy está el parquecito Imbert. El Fuerte Patria en la hoy calle Restauración con Pte. Guzmán y más allá, hacia el río, el Fuerte Libertad.

En esa época no existía ningún puente y el río era anchísimo y muy caudaloso y solo se podía cruzar con barcas o a nado, si se era buen nadador.

Desde estos tres fuertes se dominaba perfectamente, con la mira de los rifles, a cualquiera que se acercara, porque había una llanura desde ellos que abarcaba el horizonte hasta el rio por el final de la hoy avenida Hermanas Mirabal. Estamos, según este esquema de defensa, en una era medieval tardía.

Con esa colocación y el valor y decisión de rechazar a las tropas haitianas, las fuerzas del general José María Imbert les dieron una derrota que hasta hoy se celebra con grandilocuencia cada aniversario.

Ese mismo ánimo se quedó en Santiago y desde que llegaron los soldados españoles a la Fortaleza San Luis en la anexión, con la arrogancia de sus patrullajes en las calles de lodo, se empezó a conspirar para sacarlos. A Juan Antonio Alix le enculillaba el alboroto que hacían desde muy temprano, que impedía a la gente despertarse tranquilamente a colar su café. Fue cuando él decidió engancharse en los grupos de las primeras sublevaciones contra la anexión por allá por los lados de Guayubín y Guayacanes, en la Línea.

Los ejércitos de dominicanos, en contra de los representantes de la Reina de España, empezaron a organizarse en varios puntos del territorio nacional.

Al momento en que Agustín Pepín le pegaba fuego a Santiago por órdenes de Gaspar Polanco, en la casa final de la calle la Chancleta (hoy Estrelleta), los españoles quedaron acorralados y tuvieron que irse. En esos movimientos estuvo el joven Alix con el rango de capitán y es entonces cuando conoce a otro capitán que seguiría desde 1863 hasta el 1865 correteando las últimas tropas que luego se fueron a Cuba por Puerto Plata. Ese capitán que más tarde sería su compadre era el puertoplateño Ulises Heureaux y que el General Gregorio Luperón llamaba, cariñosamente, Lilís y a quien trataba como a su hijo.

Todo este movimiento de la Restauración se unió en el Partido Azul de Luperón y gobernaron con varios presidentes hasta 1899.

Aunque se considera la salida definitiva de las últimas tropas españolas el año 1865, en realidad ya en 1863, en medio de la guerra restauradora, se sucedieron varios gobiernos de dominicanos agrupados en el Partido Azul.
Gobiernos de 1863 A 1899

1863-64 Antonio –Pepillo- Salcedo
1864-65 Gaspar Polanco
1865 Benigno Filomeno de Rojas
1865 Pedro Antonio Pimentel
1865 José María Cabral
1865 Pedro Guillermo
1865-66 Buenaventura Báez
1866-68 José María Cabral
1868-74 Buenaventura Báez
1874-76 Ignacio María González
1876 Ulises Francisco Espaillat
1876 Ignacio María González
1876 Marcos Antonio Cabral
1876-78 Buenaventura Báez
1878 Cesáreo Guillermo
1878 Ignacio María González
1878 Jacinto de Castro
1879 Cesáreo Guillermo
1879-89 Gregorio Luperón
1880-82 Fernando Meriño
1882-84 Ulises Heureaux –Lilis-
1884-85 Francisco Billini
1885-87 Alejandro Woss y Gil
1887-99 Ulises Heureaux
1899 Wenceslao Figuereo
1899 Horacio Vásquez

(continuará, siempre sin IA)l

Posted in Las vainas de MercaderEtiquetas

Más de cultura

Más leídas de cultura

Las Más leídas