Lula: más cigarrillos, pero sin lluvia

Lula.
De cómo el mundo gira según los vientos de Norteamérica

…Cupido mira con su cristal
Qué locura…
Tirarle piedra, por montón
A la luna.
La melodía salvaje
con inventos y con boche
Borracha de Palo Viejo
Paseaba quieto en su coche…

Las primaveras son verdes desde los árboles, pero en los países con mucho petróleo les dieron banderas con el mismo color a los “re-verdes” que quisieran quitar a los “dictadores” de Irak, Libia, Siria, Irán o Venezuela, o sea, donde las primaveras eran naranja. Marruecos es un gran productor de naranjas, pero nunca se ha dicho que haya un dictador, porque su Casa Blanca es para blancos.

En Cuba la primavera ha sido roja desde 1959, y como aquel cuento, de tanto tirarle piedra para tumbarla y no poder, la declararon verde. Ya la molestan menos a pesar de las marchas blancas con banderas verdes que parecen billetes de los que inspiraron a Frank Almánzar para su obra, donde se ve a Washington disparando con un Smith & Wesson. Desde el Oeste se ha querido controlar todo a la fuerza, aunque se haya tenido que hacer uso de “la democracia”. Un sistema muy bueno para el país que lo escoja. Es el sistema del mundo Marlboro que encarrila el rebaño y luego, detrás de la empalizada, el vaquero lo contempla fumando un cigarrillo con aire de macho dominante. Desde sus misas cinematográficas, se durmió a más de uno con sus pasajes bíblicos de vaqueros y héroes victoriosos de guerras mundiales en las que nunca participaron.

Cuando se habla de soberanía, se entiende respeto a las culturas. ¡Qué bueno sería que se comieran sus biftecks de toro con papa y “sus aguas negras” y nos dejaran comer nuestro mangú con morir-soñando! ¿Por qué no dejan que los demás se beban sus tisanas calientes y se dejen gobernar por esos tiranos que le garantizan la paz. Si la tradición los ha envuelto en trapos desde Matusalén, que se los quiten cuando ellos crean que ya hay que ponerse corbata. Pero que sean ellos, no Lawrence, ni Marco Polo, y menos Rumsfeld ni Bush, ni el general Colin Powell… el del potecito químico de destrucción masiva.

El sistema, no se engañe, busca que “tú seas libre, feliz”, sin interrumpir su economía y los recursos en su poder. No le interesa que la educación ni tu cultura te den tu sello propio; quiere el dominio y para ello utiliza todos los recursos tecnológicos y bélicos. El celular no es para hacer llamadas ni recibirlas, es para amemar, y ha logrado que sustituya a los líderes naturales con voz directa y propia y su buen olor a sudor. La voz de las redes te llama, aunque el manantial de donde proviene huela a azufre.

Por eso las llamadas primaveras verdes ya han sido regadas con el abono del soborno, que siempre huele mal.

Cuando Wessin tocó la puerta para tumbar a Bosch, este se fumaba un Crema sin filtro y veía el mar por los ventanales del Palacio. Ya Wessin tenía asegurada su vejez, sus villas y castillas, pescando a orillas del lago Tahoe cerca de donde filmaban Bonanza.

El mejor invento que se les ocurrió para quitar gobiernos que se les van de su control fue el de usar el soborno a gente del poder, lo que siempre ha ocurrido porque, me lo dijo Adela, “el sistema” es así y los sobornos no se entregan clandestinamente. De una u otra forma se las ingenian para que las pruebas puedan acusar cuando el caso les convenga. Si no hay pruebas se inventan, para no tener que soltar a “los gorilas” que fueron enterrados en los años 60 y 70 y no clasificaron para “El Planeta de los Simios”.

Aquí el pecado original, no venial, fueron los Tucanos y los joyos del Metro, brasileños y españoles, respectivamente. Pero, my friend, no por los sobornos, sino porque los patios traseros no pueden comprar allende el mar, que eso engrasa la maquinaria y legitimiza los regalos y los maletines, y las visas, y el refugio de pescadores a la hora del none. ¿Cuántos negocios se hicieron con los friends sin sobornos?

A Dilma, que ni siquiera era socialista, la sacaron sin una prueba porque un país tan grande y rico no puede estar sin su control absoluto. La economía no puede ser utilizada para el bien de los arrastrados que proceden de las venas abiertas, deben seguir siendo mano de obra barata, como en los manuales de economía, porque no podemos vivir como en Holanda, en bicicleta y tranquilos. Los vampiros tipo Temer están listos para el trabajo sucio. Dilma aprendió que el que cría cuervos, termina sin ojos. Y sigue vigente lo del ciego que no quiere ver.

Antes que Dilma, el hondureño Zelaya estrenó el “impeachment” o golpe suave sin militares. Se impone recordar la consigna permanente de nuestro carnaval: “el mejor colmado… el de aquí “. “Dirigentes” que han pasado toda su vida criticando sin aportar nada a la sociedad más que sus críticas interesadas y que cuando estuvieron en el Poder, se olvidaron de todo el mundo.

En el 2015, Charlie, que no tenía camiseta a rayas horizontales blancas y rojas, visitó con notable pavoneo a la oposición y enfrentó a espuelazos a Roberto Rosario. El mensaje estaba claro de que no querían a un gobernante que le compre petróleo a Maduro y que “derroche” el erario en un 4% para la educación, que eso huele a bochismo del ‘63.

En sus visitas al Palacio, breves que te quiero breve, Charlie se tuvo que devolver con sus cajas de Lucky Strike, Chesterfield y Camel por más que enseñara los anuncios de las viejas revistas LIFE donde se veía a Willie Mays, Hank Aaron o a Joe Dimaggio deleitándose del humo, que como espinaca, le daba la fuerza a Popeye. En el sistema de Charlie, ¿y dónde está Charlie?, se reparte dinero para fortalecer la democracia a las damas de blanco cubanas, a las golondrinas de Libia, a los chivos descarrilados de Capriles, a los macros de Macri, hasta se crea el ISIS que chorrea sangre con sus degüellos abominables como lo ha reiterado orgullosamente el exsecretario de Estado Zbigniew Brzezinski, porque el sistema es así. La gente no quiere que, uno tenga su propia fe, todos, todos me miran mal, menos los ciegos, es natural.

Hemos querido salir de Republiqueta Bananera, pero a Chopolandia esto no le cuadra, hay que poner a Rogelio, quien como buen pastor, no habla alemán, y no necesita votos, que los devotos le basta. Tal “impeachment” sería el sin fin del caos y eso no es juego. Sería el fin de la democracita.

El resentimiento de “intelectuales” que no pudieron cortar mieles, que no tienen acceso a los panales institucionales, trajo a la memoria una cartita de Tulio Cestero en los años en que el General Ulises Heureaux gobernaba y que como magia cíclica vivimos y revivimos. Decía esa cartita, que nadie quiere publicar, “…Por hoy puedo asegurar a usted que he de empeñarme en desvanecer los conceptos erróneos que de los hechos y la política de su Gobierno se tienen aquí y que ninguna propaganda revolucionaria o manifestación injuriosa contra usted tendrá lugar, sin que yo produzca la debida contestación.(…)Así pues, General, deseo y solicito de usted protección, para estudiar dos años en París (…) El Gobierno podrá enviarme a París, sino como estudiante como Vicecónsul o Canciller del Consulado, con un sueldo de 300 francos. Allí no sólo he de estudiar, sino que, con ese encargo, habré de hacer cuanto sea posible para contribuir al adelanto del país y al sostenimiento de la política de su gobierno…” Enero 18 de 1899. Una vez Tulio supo de la negativa de Lilís, empezó una guerra cuya primera bomba fue “La Sangre”, sobre el gran dictador y sanguinario Lilís. Puede usted reírse o sonrojarse. A usted elegir.

Macri acaba de condenar a la Argentina a CIEN AÑOS DE SOLEDAD para que siga llorando por mí y por ti. Con ese préstamo está asegurado el pago a todos los Tulios y tránsfugas y amarrado los futuros gobernantes, si los hay. El Papa no va a decir que su Argentina está hipotecada, por más que le repugne. Venezuela sí queda hipotecada por su Constituyente, y Lula debe ir a la cárcel para que Brasil no vuelva a dilapidar los recursos en gente pobre, en universidades gratis, ni en orquestas sinfónicas juveniles. Su triunfo hubiese sido el exilio que es lo que va a hacer el juez Moro, pero con todos los premios hacia los Estados Unidos.

¿Son las marchas verdes la solución porque es la moda ? Se nos olvidó que Podemos fortaleció el PP a fin de cuentas, por allá por la Madre Patria que fuma cigarros Davidoff hechos en Villa González con cigarreros tamborileños que no tienen con qué caerse muertos. Macron apareció de la nada, aunque es la continuación de Hollande sin necesidad de ponerse abrigo de lobo, que ya aullaba antes. La Marcha Verde, que no es síntoma de lombrices, no puede servir de pretexto para aquellos partidos que no logran convencer a la población en los escrutinios de cuatro años de la Constitución. Ni estos sumarse a los sumos.

Si la oposición tiene un programa tan puro, tan limpio, ¿por qué la población no vota por ellos? La gente no se engaña. La izquierda hace tiempo que debió empezar a educar a las masas para que le den la razón y no seguir de rabiza apoyando franquicias de proyectos atrasados y la Marcha Verde no puede revolcarse en ese lodo, que puede coger otro color.

El problema no es la reelección, a pesar de que nunca fue un pecado cuando Fidel condujo a Cuba como pudo, ni lo fue con Chávez y menos con Evo, ni con el Papa ni la Thatcher (79-90), o Miterrand. Nadie le dijo dictador a Helmut Schmidt (74-82) ni a Willy Brandt (69-74) y menos a Putin en su cuarto mandato con 70% y pico de votación a su favor. ¿Qué pueden hacer las hormigas de Cortázar contra un hombre en piyama?

Estamos siempre pidiéndole a la población que vote por mí, no por mis virtudes, sino por el expediente que le hemos armado al otro.

Después de todos los esfuerzos y chanchullos por quitar a Dilma, ¿le van a permitir el retorno a Lula? ¿Necesitan un prurito legal para ello? Solo se requiere dinero para jueces y prensa corruptos, que al final es el gran poder.

¿Podrá el PT sacar a Lula y sustituirlo por los verdaderos corruptos?

¿Se nos olvidó aquel diputado, Eduardo Cunha, la bocina que se pasó de decibeles?

Entonces, ¿se atreverá Danilo a fumarse un Crema bajo un cielo despejado? Los cigarrillos deben ser Marlboro, no se
permiten puros, y menos de Tamboril.

Nada mejor que la filosofía popular. Esta vez hay que sacarla de aquella guaracha que decía “…quítate tú, pa’ ponerme yo…”

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