La carta de despedida del Johnny Puigsubirá Miniño, la que dirige a su padre y a su madre, es impactante y conflictiva.
Puigsubirá Miniño afirma: «La generación que nos precedió ha fallado a la República», la acusa injustamente de haber tenido una «actitud resignada, derrotista y poco honrosa». En su beligerante fogosidad parece olvidar o no, conocer el pasado inmediato, el alto precio de sangre pagado en la lucha contra el tirano. Nadie le puede negar, sin embargo su actitud de entrega y valentía al expedicionario y diarista de Constanza, su arrojo en el combate. Si sus juicios no fueron certeros, su participación en la lucha fue incuestionable.
«Carta de Juan Enrique Puigsubirá Miñiño (Johnny) a sus padres don Enrique y Doña Guillermina»(Manuscrita)
»Don Enrique y Doña Guillermina
»New York
»Abril 6,1959
Nunca se vive tan plenamente como cuando uno se juega la vida»
Fragmento: ¿Quién puede hacer que amanezca?
Anthony de Melo
»Mis queridos viejos, quiero hacerla breve, aunque la materia se presta a un tratamiento más extenso. Esta le será entregada por Julie en New York cuando lleguen aquí la próxima semana. Para entonces estaré bastante envuelto en la empresa de promover la caída de la Dictadura que nos aflige.
»Yo sé que cuanto razonamiento emplee no será efectivo puesto que ustedes sustentan una posición diferente a la mía. No los culpo en esto, cada uno determina en su interior aquello por lo cual vale la pena vivir y nadie tiene derecho a interferir.
»Treinta años de terror y opresión han dejado una huella en el país y ustedes también como ciudadanos de él. No puedo decir que la causa de la Dictadura sean ustedes ni mucho menos, pero ciertamente no lo es nuestra, puesto que la encontramos en el mundo al venir a él. La generación que nos precedió ha fallado a la República, que la historia se encargue de juzgarla.
»Ahora, que de esa actitud resignada, derrotista y poco honrosa, a querer transmitir el mismo legado a los hijos, pues media una gran distancia. Si los que me precedieron en la vida escogieron para ellos ese género de vida, Santo y bueno, pero yo ciertamente no lo quiero para mí ni para mis hijos.
»Es por esta razón que he decidido embarcarme en esta empresa. Puede muy bien ser suicida, muy peligrosa, descabellada y quien sabe cuantos cobardes adjetivos, pero ciertamente es el camino del deber y la dignidad. Cuando lean esta me encontraré en Cuba. De ahí en adelante no se qué destino me está reservado, pero ciertamente es el camino del deber y la dignidad. Cuando lean esta me encontraré en Cuba. De ahí en adelante no sé que destino me está reservado, pero ciertamente que he de participar activamente en derribar al tirano.
[….]
»Todos tenemos que sacrificar algo si queremos merecer el disfrute de una vida futura honrosa y digna de ser transmitida a nuestros descendientes.
Ustedes se juegan un poco de seguridad material. Yo la vida. Así que vean quien tiene más que perder.
»En fin mis viejos, no quiero hacer recriminaciones de ninguna clase, pues ésta la escribo en espíritu de concordia ya que me siento en paz con mi conciencia.
[….]
»Vuelvo y les recomiendo tomen las precauciones debidas, no le estoy dando notoriedad a lo que hago, precisamente para evitarles innecesarios conflictos. Si creen que sea más conveniente quedarse fuera del país, pues perfecto, en fin ustedes sabrán mejor que yo lo que hacen. No creo esto dure mucho tiempo pues esta vez el conflicto se va a llevar hasta el límite y solamente la victoria se encuentra allí.
Si algo desafortunadamente me pasara, quiero que sepan me retiro de la escena de este mundo en paz conmigo mismo y con la humanidad. No guardo rencores para con nadie y todo aquel que pudiera conservar lo reservo para la lucha que se avecina.
[…]
»Aparte de esto creo tengo poco que agregar. Un abrazo fuerte para todos mis amigos a quienes no creo haber defraudado, para ello me permito hacer una cita clásica y decir con Pericles: “La felicidad consiste en la libertad y la libertad en el valor”. A lo que agregaría, la vida sin dignadas y sin honor es una hiriente limosna.
»Con todo el cariño, su hijo.
»Johnny» (1)
Otra carta memorable es la de Alfonso Sintjago Flores, hijo de Rinaldo Sintjago, era de nacionalidad venezolana y fue uno de los héroes y mártires que dejó un testimonio escrito. Sólo que en su caso no se trata de una despedida, sino de una muy especial petición a su padre, que formaba parte de la dirección del movimiento expedicionario.
El caso es que Alfonso apenas había cumplido diecisiete años al concluir los entrenamientos y debido a su juventud, y quizás tambien por consideración al padre, se trato de impedir su participación en la expedición. Alfonso escribió a su progenitor una intensa carta en la que se quejaba de la injusticia que se le hacía por querer impedirle el cumplimiento de su deber y reclamó a su padre en tonos muy enérgicos el merecido apoyo.
«Carta de Alfonso Sintjago Flores a su padre Rinaldo
»(Manuscrita)
Tendrás la senda responsable y pura de un revolucionario en estructura. Serás gentil, sincero. audaz, erguido. Socorrerás al débil; te bastará el sentido.
Fragmento de poema a no hijo recién nacido
Rinaldo Sintjago
»Querido viejo:
»Antes que nada quería darte un fuerte abrazo y decirte que por aquí
»Estamos todos perfectamente.
»También quiero informarte de algo que considero urgente el hacértelo saber. Se me ha informado que nuestro comandante ha opinado que las personas jóvenes, especialmente yo, no debemos participar en la primera jornada por razones de inexperiencia o de sentimiento, porque como tú bien sabes, Enriquito es un buen amigo de la familia y le dolería cualquier desgracia que me sucediera, ahora, el punto de vista mío es el siguiente: yo vine aquí para cumplir un deber para con la Patria y creo que cualquier sacrificio que se haga por esta, es también un deber. Mi madre se ha dado cuenta de esto perfectamente, cuando la dejé, sabía ella muy bien que quizás más nunca nos veríamos, por lo tanto, estando yo en perfectas condiciones físicas y morales, no veo la necesidad de impedirme realizar mis ideales por razones de orden sentimental. Por razón de inexperiencia no se me debe tampoco impedir, puesto que no creo necesitar barbas ni canas para esta Tarea. Tù bien sabes que Camilo, el Che y la mayoría de ellos no tenían ninguna experiencia en estas cuestiones. Sí tenían grandes ideales forjados en la mente y creo que esto es lo principal, por lo tanto reclamo de ti el apoyo necesario que todo padre debe darle a su hijo en estas circunstancias y que aquel no se lo debe negar.
»En espera de tu actuación queda tu hijo que confía en ti.
»Alfonso Sintjago
»P.D.: Desearía que me consiguieras una buena mochila y las medias que te pedí”.
Hubo, pues, dos Sintijago en la expedición: el padre que vino por Constanza, y el hijo que desembarcó en Estero Hondo. Un doble heroísmo, un doble martirio. Un excesivo sacrificio familiar. l
La repatriación armada (24)
(Historia criminal del trujillato [196])
Notas:
(1)Anselmo Brache Batista, «Constanza, Maimón y Estero Hondo: Testimonios e investigación sobre los acontecimientos», pp. 339,342
(2 Op. Cit., pp. 343,344)
