La intertextualidad en la poesía de Ayocuan Cuetzpaltzin

Erri Avogadri
Especial para elCaribe

Una formación de poeta

Ayocuan Cuetzpaltzin fue un noble, un poeta y un sabio celebrado en varios cantares, hijo del chichimeca Cuetzpaltzin, gobernador de los pueblos de Cohuayocan y Cuauhtepec a principios del siglo XV. El padre contribuyó a la formación de sus hijos como poetas llevándolos a Quimixtlan, un ambiente de montaña, lluvias y neblinas, en el que Ayocuan Cuetzpaltzin transcurrió su juventud y fortaleció su relación con la naturaleza, protagonista en todos sus poemas. Pasó el resto de su vida frecuentando señores y príncipes, dialogando con poetas y recorriendo los caminos de Huexotzinco y Tlaxcala mientras repetía en voz alta sus poemas, como sugieren algunos de sus versos: “¡Que permanezca la tierra!, / ¡que estén en pie los montes! / Así venía hablando Ayocuan Cuetzpaltzin, / en Tlaxcala, en Huexotzinco”.

Lo que trasciende de su poesía

Además de ser poeta, Ayocuan Cuetzpaltzin era sacerdote, en los cantares le llaman teohua, razón por la que su obra poética vuelve patente su profundo sentido religioso. Los poemas surgen a partir de la experiencia de la inestabilidad de cuanto existe y de una especie de sentido que lleva al poeta a reconocer y proclamar la inanidad del hombre (“En vano hemos llegado, / hemos brotado en la tierra”) y de sus propias creaciones (“Del interior del cielo vienen / las bellas flores, los bellos cantos. / Los afea nuestro anhelo, / nuestra inventiva los echa a perder”). La tierra está representada como “la región del momento fugaz”, en la que todo es vano, incluso lo que ha sido creado por el ser humano. Sin embargo, hay algo que resiste: perduran en la tierra el sentimiento de la amistad, que es “lluvia de flores preciosas”, así como los símbolos, las flores y los cantos, que “perduran en la casa del Dador de la vida”, porque pese al pasaje del ser humano la naturaleza se queda intacta.

La intertextualidad en sus poemas

En los pocos poemas que se han conservado de Ayocuan Cuetzpaltzin aparecen dos tópicos literarios y filosóficos elaborados por los clásicos griegos y latinos y que se volvieron centrales en toda creación poética: el Carpe Diem, que aparece por primera vez en el siglo I a. C. en las Odas de Horacio y que arraiga sus raíces en la distinción entre placer catastemático y placer cinético marcada por Epicuro, y el Tempus Fugit, que surge en la misma época gracias a las Geórgicas de Virgilio. Los dos temas se hacen universales: llegan a ser centrales para dar muestra del desengaño típico del Barroco en los poemas de Luis de Góngora y de muchos otros autores, logran mantener un espacio en el Romanticismo con Gustavo Adolfo Bécquer y en la Generación del 27 con autores como Luis Cernuda, Vicente Aleixandre y Federico García Lorca. Con antelación con respecto a estos grandes poetas recién citados, Ayocuan Cuetzpaltzin invita a gozar del presente porque la tierra es la región del momento fugaz (“Gocemos, oh amigos, haya abrazos aquí”) y porque no todo será para siempre (“Ahora andamos sobre la tierra. / Nadie hará terminar aquí”). El tiempo corre rápido y arrastra todo, de ahí que Ayocuan Cuetzpaltzin se pregunte: “¿Solo así he de irme / como las flores que perecieron? / ¿Nada quedará de mi nombre? / ¿Nada de mi fama aquí en la tierra?”. Se quedarán “las flores y los cantos, / ellos perduran en la casa del Dador de la vida”, pero el hombre en vano ha llegado y ha brotado en la tierra y de su transitar en este mundo no se quedará nada, solamente “estelas en la mar”. En 1912 Antonio Machado en uno de sus poemas más famosos contenido en Proverbios y cantares utiliza esa imagen para describir el pasaje del ser humano sobre la tierra: describe las vivencias de cada uno de nosotros como algo efímero que desaparece con rapidez sin dejar huellas y utiliza la imagen de la espuma que dejan los barcos al avanzar y que se borra enseguida. En los mismos años, al igual que Antonio Machado, también Juan Ramón Jiménez en El viaje definitivo reflexiona sobre la fugacidad de la vida humana y sobre el rastro que el ser humano deja de su transcurso sobre la tierra, en contraste con la inalterabilidad y la inmutabilidad de la naturaleza: “… Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros / cantando”. Además, el ser humano afea con su anhelo a las flores y a los cantos y su inventiva los echa a perder. La ambición y el deseo del ser humano de apropiarse y de meter mano a todo lo que es puro hace que eso se arruine y se afee. La de Ayocuan Cuetzpaltzin es una primera forma de denuncia hacia las acciones destructoras del ser humano, que se hará tema central en los siglos posteriores, durante los cuales se alcanza un nivel de deshumanización y de contaminación de los espacios vírgenes y naturales sin antecedentes. Andrés Fernández de Andrada en su Epístola moral a Fabio, escrita más o menos en la primera década del siglo XVII, invita al ser humano a la búsqueda de la virtud y a contentarse con lo que tiene a su alrededor, afirmando que el error que cometemos es creer que se puedan surcar los límites y que se pueda dominar y controlar el mundo (“¿Piensas acaso tú que fue criado / el varón para el rayo de la guerra, / para surcar el piélago salado, / para medir el orbe de la tierra / y el cerco por do el sol siempre camina?”). Entonces, proclama el poeta que debemos vivir con medida e intentar evitar los excesos. Lo mismo nos dice Luis de Góngora en Ambición del hombre, poema publicado en 1623, así como muchos autores del Romanticismo y de la Generación del 27, cuya poesía se vuelve verdaderamente social. Un ejemplo es New York – Oficina y denuncia de Federico García Lorca, poema contenido en su famosa colección Poeta en Nueva York, en el que el autor denuncia ferozmente la actividad del ser humano que “levanta sus montes de cemento / donde laten los corazones / de los animalitos”; otro buen ejemplo, saliendo de la poesía y de la literatura de la península ibérica y adentrándonos en la narrativa contemporánea de Hispanoamérica, está representado por Cabo de Hornos, un relato fantástico de Francisco Coloane en el que se ve la alteración del equilibrio natural debido a la irrupción por parte del ser humano en una cueva en el medio del océano, un espacio primordial, sagrado y virgen que es la matriz esencial de la cual brota la vida más primitiva en cuanto le sirve como cobijo a los lobos marinos para dar a luz a sus criaturas.

Conclusión

Es cierto que Ayocuan Cuetzpaltzin no sufrió el influjo de los autores clásicos, así como los poetas barrocos, románticos y modernistas en España no recurrieron a la poesía de los aztecas; sin embargo, estos cuantos ejemplos de posibilidades de intertextualidad en la poesía de Ayocuan Cuetzpaltzin y en los grandes poetas modernos y contemporáneos contribuyen a destacar el valor de las reflexiones contenidas en los poemas de los autores de la literatura prehispánica en lengua náhuatl, en los que se abarcan temas como el Carpe Diem y el Tempus Fugit, la amistad y la fraternidad, el deseo del ser humano de corromper la belleza natural del mundo y la fugacidad de su pasaje sobre la tierra, que son tan actuales que deberían de empujarnos a querer descubrir el mundo que se cela detrás de la poesía de los aztecas.


Bibliografía
Miguel León-Portilla, Trece poetas del mundo azteca, Fundación Editorial el perro y la rana, Caracas, 2006
Fraydeli Acevedo Frías, Literatura náhuatl: poesía de nuestros dedos, Acento, 2024 https://acento.com.do/cultura/literatura-nahuatl-poesia-de-nuestros-dedos-9350658.html
Andrés Amorós, La epístola moral más hermosa de la Literatura española, El debate, 2025 https://www.eldebate.com/cultura/20250426/epistola-moral-hermosa-literatura-espanola_291325.html
Emilio García Wiedemann, Los Proverbios y cantares de Antonio Machado, Centro Virtual Cervantes https://www.cervantesvirtual.com/obra/los-proverbios-y-cantares-de-antonio-machado-1151210/
Luis de Góngora, -XXVI- De la ambición humana, Centro Virtual Cervantes https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/sonetos–5/html/000fdc58-82b2-11df-acc7-002185ce6064_1.html#I_26_
Juan Ramón Jiménez, El viaje definitivo, Centro Virtual Cervantes https://cvc.cervantes.es/literatura/escritores/jrj/antologia/antologia07.htm
Federico García Lorca, New York – Oficina y denuncia, Centro Virtual Cervantes https://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/poeta-en-nueva-york-785140/html/a17d2a80-fa3c-40bd-b333-4d82ae223500_3.html

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