Diciembre de 1963: La Navidad que estalló entre guerrillas y conflictos (Parte 2)

Tras varios enfrentamientos y la detención de más de 20 insurgentes en distintos puntos de operación, los rebeldes reconocen su derrota

Continuaremos con la segunda y última entrega de este trabajo que evidencia la resistencia al gobierno de facto encabezado por el Triunvirato en la República Dominicana en 1963, período durante el cual se produjeron diversos enfrentamientos entre grupos rebeldes y miembros de las fuerzas del orden.

Actualización oficial

Después de localizar uno de los núcleos insurgentes y confiscar documentos y armas que revelaban parte de los planes de los rebeldes, el Triunvirato comunicó oficialmente a los partidos políticos de la coalición la existencia de grupos subversivos levantados en zonas montañosas del país.

En este contexto, las autoridades ofrecieron la información oficial a los líderes políticos durante una reunión realizada en el despacho del triunviro Emilio de los Santos, en el Palacio Nacional, la noche del 3 de diciembre de 1963, entre las 6 y las 7.

La reunión se llevó a cabo de manera privada y no se permitió la entrada a la prensa. La información que posteriormente se conoció provino de los propios dirigentes políticos.

De acuerdo con lo informado por fuentes del periódico El Caribe, el Triunvirato presentó el reporte de los hechos, mientras que el secretario de las Fuerzas Armadas proporcionaba detalles adicionales sobre ellos.

El secretario de las Fuerzas Armadas, mayor general Víctor Elby Viñas Román, y el jefe de Estado Mayor de la Fuerza Aérea, general de brigada Miguel Atila Luna, se negaron a dar informaciones a los periodistas.

Los representantes de cinco partidos políticos accedieron a la solicitud de los periodistas y ofrecieron detalles sobre el encuentro. Participaron delegados del Partido Demócrata Cristiano, Vanguardia Revolucionaria, Progresista Demócrata Cristiano, Nacionalista Revolucionario Dominicano y Alianza Social Demócrata, mientras que la Unión Cívica Nacional no tuvo representación.

En ese sentido, todos concordaron en que la reunión tenía como propósito comunicar oficialmente a los partidos políticos sobre los levantamientos subversivos.

Acción contra agrupación subversiva

En este marco, el Gobierno también decidió declarar ilegal a la Agrupación Política 14 de Junio, medida que se formalizó mediante una ley del Triunvirato, en la que se señalaba que el 14 de Junio promovía un régimen “contrario a la democracia y perjudicial para la soberanía nacional”.

En esta línea, el Triunvirato sostuvo que su postura “quedaba demostrada tanto por los principios que defendía como por los constantes pronunciamientos de sus líderes y miembros, quienes de manera pública no dejaban de expresar su abierta adhesión al régimen comunista vigente en la República de Cuba”.

Fuerzas Armadas pierden contacto con insurrectos

Por otro lado, todo indicaba que en las cercanías de Los Quemados, en Bonao, las Fuerzas Armadas habían perdido completamente el contacto con las guerrillas que se habían adentrado en la zona.

Si bien un oficial de alto rango del Ejército aseguró que el grupo se encontraba en las montañas de El Blanco, no se habían registrado nuevos enfrentamientos desde el choque ocurrido en el paraje de Bejuco Aplastado, dos días antes.

El Blanco es una escarpada montaña ubicada aproximadamente a 10 o 12 kilómetros al suroeste de Bonao. Según el teniente coronel Salvador Escaramán Mejía, quien dirigió las operaciones en esa región, aún permanecían en ella alrededor de 25 rebeldes.

De acuerdo con el coronel Escarramán Mejía, los rebeldes arribaron a Bejucal en un automóvil amarillo y en un camión cuyos dueños no se habían identificado. Añadió que la cantidad de pertrechos que transportaban era tan grande que se vieron obligados a abandonar proyectiles, cartuchos de escopeta y otros efectos.

Además, indicó que tras el primer enfrentamiento con las Fuerzas Armadas, cinco rebeldes fueron hechos prisioneros. No obstante, aclaró que, según sus estimaciones, el grupo disponía de alimentos para dos meses, por lo que se esperaba capturarlos antes.

Las batallas de las montañas

Después de que transcurriera el plazo de 24 horas otorgado por las Fuerzas Armadas a los grupos rebeldes que operaban en la zona de El Limón, cerca de Santiago, aviones de la Fuerza Aérea Dominicana bombardearon el campamento.

El ataque aéreo tuvo lugar el 3 de diciembre, alrededor de las 4:45 de la tarde, después de que una aeronave de la FAD sobrevolara el área para señalar a las tropas regulares de las Fuerzas Armadas que debían retirarse.

Los aviones, dos AT-6 de combate, lanzaron ocho cohetes que impactaron en las lomas de La Calabaza, situadas a unos 4 kilómetros del paraje, donde se suponía se encontraba la mayor parte de los insurgentes.

Los aviones lanzaron los cohetes de manera intermitente. Se trataba de proyectiles de 81 mm, con un alcance de aproximadamente 300 metros. Según informaron los habitantes de la zona, las fuertes detonaciones se escucharon a más de 5 kilómetros del lugar de impacto.

Persecución

En ese contexto, media hora después, una patrulla del Ejército informó haber localizado a los insurgentes en un rancho de tabaco, quienes mostraban señales de rendición agitando pañuelos blancos. Sin embargo, al pasar otro avión, se volvieron a ocultar.

Al llegar la tarde, las patrullas del Ejército aún no habían alcanzado el rancho donde se esperaba capturar al primer grupo que intentaba rendirse. Asimismo, alrededor de 10 a 12 rebeldes que huían hacia el norte, perseguidos por dos pelotones del Ejército y la Aviación desplegados en la zona, se adentraron en las lomas conocidas como El Corozo.

Además, los oficiales desplegados en la zona de operaciones de las Fuerzas Armadas del Gobierno indicaron que no se registraron heridos, ya que los cohetes se habían disparado con fines de intimidación, y añadieron que tampoco se habían realizado detenciones.

Capturados, admiten fracaso de operaciones

Con los signos de la contienda aún reflejados en sus rostros, ocho insurgentes fueron apresados en las montañas cercanas a El Limón. Ellos reconocieron que ese núcleo de rebelión ya había sido controlado por las Fuerzas Armadas.

Aunque no corrieron con la misma suerte que siete u ocho de sus compañeros que lograron huir hacia las montañas más abruptas, afirmaron que no les quedaban más opciones que rendirse, pues en esas lomas ni siquiera los animales pueden resistir.

Asimismo, en la zona de Los Quemados fueron detenidos otros 14 rebeldes gracias a la operación conjunta de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional. Los documentos, armas y municiones previamente incautados por las autoridades pertenecían a este grupo de combatientes.

De igual manera, las operaciones siguieron en otros puntos de insurgencia, como Las Manaclas, en San José de las Matas, y en el área comprendida entre Monte Gallo y Alto de la Diferencia, en la cordillera Central, donde tres aviones P-51 de la Fuerza Aérea dispararon doce cohetes de percusión. Esa maniobra se utilizó en varios núcleos rebeldes hasta que los guerrilleros se entregaron.

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