Adelantándome al Soberano

Precisamente el viernes recibí, primero de mi colega y amigo Fausto Rojas y luego de los organizadores de Premios Soberano, la información que estaba liberado de asistir a la gala de entrega de los galardones que se efectuará hoy, martes 15 de junio.

He decidido escribir este artículo antes de saber quiénes serán los galardonados en los distintos renglones del arte que el citado premio reconoce.

Esto, porque una vez enterado de si resulté o no escogido como mejor actor teatral por mi actuación en El Vestidor, cualquier comentario que formule puede ser tildado de contaminado por la noticia del resultado. Y no estaría yo “libre de sospechas”.

Valoro como correcto y preventivo que la organización de los premios en referencia, limitara a un 35 por ciento la asistencia. Estos tiempos, y no importa que fuera uno cuya presencia fue excluida, demandan cuidados extremos. Me apresuré a comunicar por escrito a los organizadores que era atinada y comprensible la decisión. Mas que sentirme excluido, me sentí protegido.

Ya había declarado que esta entrega del Soberano tenía un valor social y cultural muy especial. En el mundo del espectáculo hacen falta, hoy más que en ninguna otra ocasión, estímulos como los que brinda el Soberano.

Obtenga o no la distinción como actor teatral, me apresuro a aplaudir ya al Soberano desde el mullido sillón que en mi oficina-biblioteca suelo sentarme a escribir.

Acroarte y la Cervecería Nacional han tenido que esforzarse al máximo para poder realizar esta nueva entrega. Apenas hace unos días todavía existía la disyuntiva si harían o no los premios. Se que para hacerlo han realizado sacrificios supremos. Respeto y agradezco eso.

Para el suscrito es un lujo y un honor estar “compitiendo” por el premio de actor con mis admirados colegas y queridos amigos Fausto Rojas, Richardson Díaz y José Manuel Rodríguez (como dirían en Argentina: ¡Qué no se mueran nunca!).

Si uno de ellos es el elegido, seré el primero en felicitarlo. Mas todavía: Fausto y yo estamos organizando un encuentro (con vino y cerveza incluidos, por supuesto) con todos los nominados en las categorías teatrales. Somos entrañables amigos y lo vamos a seguir siendo de por vida.

Esa es una muy modesta demostración que deseamos dar de unidad, compañerismo y respeto por el trabajo teatral.

Hace dos semanas que mi sastre (Matías) me entregó el traje azul oscuro que le pedí hacerme para asistir al Soberano. Igual Amazon me envió la corbata azul infantil que pensaba ponerme. No importa. Este martes me vestiré con elegancia, me sentaré en mi sillón de trabajo, conectaré la nueva Gata (mi Mac Mini M1), haré que mi hija Renata y su esposo, el periodista Johan Bueno, me coloquen una gigantesca jarra de cerveza y disfrutaré en Internet o Color Visión la entrega del referido premio.

Exmin Carvajal (productor nominado por El Vestidor) sí podrá estar en el acto de premiación. Confieso que sería más feliz todavía si la obra nuestra obtiene, al menos, el galardón en producción teatral. Si no, la celebración va de todas formas.

Amo el teatro, amo el arte y la cultura nuestros. Desde ya estoy pidiendo a gritos, esta vez para abrirlo, el acostumbrado…
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