Arvo Pärt fue silenciado por el comunismo en su mejor momento. Su propuesta, fundamentalmente inspirada en el culto anglicano y que después derivó al minimalismo sin abandonar lo devocional, estuvo severamente condicionada por las represivas políticas culturales soviéticas. No obstante, el compositor estonio no claudicó jamás en su fe religiosa personal cuyo lenguaje musical precedió a la Reforma.

Cumplió 90 años esta semana y los homenajes del orbe de la música académica a su visión y trayectoria no dejan de ser apoteósicos como merecidos. Entre esos homenajes está Credo (septiembre 2025), una revisión de la obra de Pärt bajo la batuta del director estonio-estadounidense Paavo Järvi y la Estonian Festival Orchestra, con piezas icónicas de Pärt, incluyendo la que se considera su obra cumbre, “Credo” -originalmente creada en 1968-, para celebrar su legado.
Las piezas vocales de este álbum de cumpleaños son todas devocionales; algunas se asemejan al anglicano primitivo, otras poseen un profundo carácter personal. Es la música de la revolución, una expresión de desintegración, colapso y despertar.
En algunas de sus piezas encontrarás el orden prístino y bien establecido de la fila de 12 tonos del modernismo y el contrapunto racional de Bach para dar paso a un colapso aterrador, caótico y total. Para lo que vas a escuchar, bien vale referir a Mateo 5:38-39: “Oísteis que fue dicho: Ojo por ojo, y diente por diente. Pero yo os digo: No resistáis al mal”.
Disponible en plataformas como Apple Classic, Spotify y en YouTube Music, Credo garantiza dos posibilidades a quien le escuche: o te sentirás más cerca del cielo o te volará la cabeza.
