Crear bienestar en nuestra vida es posible si tomamos la decisión y asumimos el compromiso de emprender un viaje de desarrollo y evolución personal.

Estamos habituados a creer que vamos a sentirnos bien y felices cuando ocurra alguna situación en particular. Sin embargo, es posible crear bienestar a partir de hoy, si asumimos el compromiso de iniciar una búsqueda, que tiene que ver con sembrar un estado de conexión interior y armonía, y ser nosotros mismos los responsables y creadores de estar de esa manera en la vida, en lugar de otorgar esta posibilidad a circunstancias externas.

Creer que nuestro bienestar depende de conseguir algo externo o llegar a un destino específico, hace que construyamos una expectativa de lo que esperamos que suceda y cuando eso no se cumple, puede llegar a ser muy frustrante.

Así también, si tomamos en consideración que estamos en constante cambio, cuando sí se cumple lo que esperamos, puede llegar a tener sabor a poco: porque no somos los mismos para ese entonces.

Cultivar el bienestar nos convoca a desarrollar una actitud de apertura y curiosidad que promueve la aceptación sobre lo que la vida nos presenta, disminuyendo así, la resistencia y volviéndonos más flexibles ante experiencias humanas difíciles o poco placenteras.

Observar-nos es el punto de partida para hacer consciente qué podemos empezar a hacer, modificar y/o transformar en relación con emociones facilitadoras en pos de generar espacios y nuevos hábitos que nos acerquen hacia cómo queremos vivir de ahora en adelante.

Conocernos es lo que nos otorga la libertad de elegir con relación a lo que es importante para nosotros. A su vez, cultivamos la confianza en nosotros mismos dando pasos. Así también, revisar y transformar lo que resulte necesario en función de lo que vamos descubriendo, nos hace sentir mejor.

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