Una conexión importante
Basilio Florentino Morillo
Doctor en educación moral y democracia.
Profesor investigador de la UASD
En el año 2007 publiqué un ensayo en la Revista Inafocam titulado “Educar para la dignidad humana”, donde argumentaba que el valor dignidad constituía el valor supremo desde el cual se erigían todos los demás valores humanos, incluyendo los derechos de las personas. El ensayo presentó una fundamentación filosófica, jurídica, política y social de este concepto, pero, desafortunadamente, pocos años después, la revista fue descontinuada. Para sorpresa nuestra, en la reforma constitucional del 2010 y hasta la fecha, el fundamento de ella se basa en la dignidad, de acuerdo con los artículos 5, 6 y 38 de la Carta Magna. Esta decisión de los congresistas dominicanos nos llenó de profunda alegría, aunque no haya sido auspiciada por trabajo publicado. La Constitución presenta en su artículo 5, el respeto a la dignidad humana y la unidad de la Nación como el fundamento de la nación. El artículo 6 establece su supremacía como ley suprema. Es decir, prepondera la dignidad humana y la unidad de la nación, al expresar que son nulos de pleno derecho todas las normativas que le sean contrarias. El artículo 38 sostiene: “El Estado se fundamenta en el respeto a la dignidad de la persona y se organiza para la protección real y efectiva de los derechos fundamentales que le son inherentes. La dignidad del ser humano es sagrada, innata e inviolable; su respeto y protección constituyen una responsabilidad esencial de los poderes públicos”.
Como se observa, la Constitución acuña el respeto a la dignidad humana, expresa que esa característica es sagrada y se nace con ella, pero ¿contempla su definición? ¿Puede la ciudadanía dominicana determinar en qué se concreta ese concepto? ¿Se puede deducir la concepción filosófica, jurídica, política y social del concepto dignidad a partir del análisis de la Constitución?
El texto constitucional es insuficiente para dar respuestas a estas preguntas, por lo que este análisis se aporta en cuatro entregas, para edificar educativamente a la ciudadanía sobre un valor tan importante como la vida misma de las personas.
