Autor: Genarina Caba Liriano
Gracias a la convivencia con jóvenes universitarios de difrentes esferas sociales y partes del país he sido testigo de sus niveles de pensamiento crítico, su visión de futuro, ideales patrióticos, compromiso social y aspiraciones.
También he visto la otra cara de la moneda, en la que una gran cantidad de jóvenes, muestra escaso o ningún interés por los conflictos sociales que afectan la sociedad. Jóvenes holgazanes, que no hacen el más mínico esfuerzo ni siquiera para cumplir con su compromiso académico, apenas presentes de cuerpo en las aulas, sin que les convoque el compromiso y deber, víctimas de la dependencia digital, sumergidos en el consumo sin criticidad de contenidos triviales que circulan en redes sociales, eclipsando la realidad.
Frente a este panorama surge una pregunta inevitable: ¿qué papel puede y debe desempeñar la juventud en medio de esta realidad?
El poema del escritor peruano Luis Alberto Sánchez Vásquez titulado A la juventud, ofrece una respuesta al explorar los versos en los que invita los jóvenes a encarnar el ejemplo de los héroes nacionales de su patria, en momentos en que la corrupción, el delito, la inestabilidad y la violencia; se han convertido en amenaza para la sociedad.
La juventud es la fuerza transformadora llamada a cuestionar las formas de gobierno, denunciar injusticias y proponer nuevas formas de convivencia social; pero ese potencial corre el riesgo de diluirse en un océano de estímulos digitales que priorizan lo inmediato, individual y entretenido por encima de lo reflexivo y lo colectivo.
No se trata de satanizar las redes sociales; ellas poseen un enorme valor como herramientas de comunicación y participación. Gracias a ellas se pueden denunciar abusos, visibilizar problemáticas y movilizar el colectivo. El problema no reside en las redes, sino en su uso, cuando debilita la capacidad crítica, que es lo que una sociedad necesita para enfrentar sus desafíos.
