Ocurridos dos apagones generales -blackout- en tres meses, no resulta inaudito concluir que definitivamente ha resurgido una era que creíamos superada. El momento impone un examen minucioso y a fondo del llamado sistema nacional de generación interconectado. No basta con explicaciones sobre causas puntuales si no son seguidas de análisis y de la adopción de medidas para evitar que estas graves averías en el sistema eléctrico sigan sucediendo. Sobre la de noviembre el informe tardó; la gente olvidó el caso. Pero ahora hay que dar adecuado seguimiento y las autoridades, seguridades reales de su organizada intervención. ¿Qué es lo que pasa, cuál es la perspectiva? ¿Puede la situación ser efectivamente evitada a largo plazo o no
