Un manejo de informaciones o propalación de datos sobre cuestiones vitales de interés general de forma alegre tiende a generar confusión, en lugar de orientación, sobre todo en períodos como los de fenómenos atmosféricos. Eso es lo que ha ocurrido penosamente ahora. En busca de “likes” y “views” se han difundido videos de inundaciones de otros periodos. Se conducen mal no solo los que originan esas difusiones, sino quienes las replican sin detenerse a observar y comprobar. Hasta comunicadores y medios yerran y, tomados de buena fe, se montan en esa ola de ejercicio social negativo. Velar por una información veraz y orientadora debe ser el objetivo infalible.
