El fuerte malestar popular por el servicio eléctrico no puede pasarse por alto, no es una queja aislada. Los apagones conviven con altas facturaciones arbitrarias. Aunque Edesur “explica” en los medios que se deben al verano, el Protecom valida la mayoría de los reclamos ciudadanos, lo que confirma que algo no cuadra. La confianza ciudadana en las “ede” está muy erosionada; actualmente son mayormente percibidas como organizaciones desordenadas y propensas a estafar, maltratar ordinariamente a sus clientes. El gobierno calla, la oposición condena lo que entiende es un panorama de deterioro de todos los servicios públicos. Esperamos que las autoridades asuman la enervante situación energética con rigor político y técnico, y que lo hagan ya.
