Un detalle que intriga en el caso de Gustavo Adolfo III Mejía-Ricart Risk, de 23 años, que fue atacado a puñaladas, hecho atribuido a Johnny González, ahora encarcelado, es que después que el joven se resistiera e impidiera que González le quitara sus pertenencias, este le propinara once puñaladas, una saña inexplicable en un caso de delincuencia callejera. ¿Por qué se ensañó tanto con su víctima, haciendo pensar incluso en la posibilidad de que no fuera un intento de asalto, sino un ataque personal? No se comprende tanta saña proveniente de un delincuente callejero frustrado por un intento de asalto fallido. Es en verdad algo insólito, indicativo del peor tipo de delincuencia imaginable.
