El ciclón Melissa será particularmente recordado por varias peculiaridades. Una, que se formó súbitamente en el mismo Caribe, al sur de nuestro país, no al oeste de África, para entonces proceder a avanzar hacia el este y ser monitoreado, lo típico. Otra, haberse mantenido estacionario, por lo que la parálisis nacional que supuso fue más larga de lo usual, prácticamente una semana, y tercera, su carácter errático, que dificultó pronosticar su trayectoria y evolución. Solo faltaba que se alejara definitivamente, dejáramos de seguir bajo su campo nuboso y saliera el sol para dar por definitivamente terminado este trance meteorológico. Finalmente ha terminado el bache nacional impuesto por la tormenta.
