El año pasado señalé que Estados Unidos tenía reto de sobrevivir a Donald Trump 2.0. Pues me quedé corta. No EE. UU., sino el mundo en general tiene el reto de sobrevivir al segundo mandato del republicano. Se ha erigido en una amenaza global con una inesperada política exterior coactiva que no se limita a Latinoamérica, su “patio trasero”, en un mundo que resulta que no es ya unipolar. Debemos saludar, pues, que algunos legisladores republicanos hayan entrado en razón y se hayan unido a demócratas en un intento de frenar la idea absolutista de Trump de no necesitar el Congreso para lanzar guerras en el exterior, como la efectuada en Venezuela.
