Apenas nos recuperábamos de la conmoción de la noticia de la niña de 7 años que había muerto golpeada y torturada por su tía – a quien su madre biológica ingenuamente se la había encomendado- y su esposo, cuando supimos de otra tragedia en el seno familiar, la de una madre que mató sus cuatros hijos menores mediante envenenamiento, para entonces suicidarse por la misma vía. Pero, no suficiente con eso, tuvimos también que un padre mató a su hijo de un año y pico por asfixia. Estos son un tipo de hechos tradicionalmente inusuales en nuestro país y que ahora nos desconciertan. ¿A qué se debe tanto horror?
