Este octubre la guerra comercial China-Estados Unidos se intensificó. Washington impuso nuevas tasas portuarias a buques chinos, además de aranceles a más renglones. Pekín respondió con restricciones a exportaciones de “tierras raras”, lo que golpeó industrias clave estadounidenses. El presidente Donald Trump amenazó con aranceles del 100% y canceló una reunión con el líder chino Xi Jinping. Aunque ambos países sufren, se entiende que Estados Unidos perderá más bienestar económico, lo que afectará a consumidores y cadenas de suministro. Mientras nuestro país, México y otras naciones enfrentan volatilidad, al menos los dos gigantes acordaron nuevas negociaciones para evitar una escalada mayor. ¡Vaya pugna! Gobernar desde el conflicto comercial es sembrar incertidumbre en un mundo que necesita cooperación.
