Soy terca en cuanto a caminar en Santo Domingo. Recorro a pie trayectos inhóspitos, como el tramo de la avenida Luperón comprendido entre la calle Guarocuya y la Plaza de la Bandera (oeste). Un desolador ejemplo de las condiciones adversas que enfrentan los peatones en la ciudad. Aceras ocupadas o deterioradas, ruidos interminables, contaminación ambiental, basura; un entorno que dificulta la movilidad segura. La zona, transitada diariamente por residentes y usuarios de servicios públicos como la Junta Central Electoral, confirma que la ciudad prioriza el flujo vehicular por encima del desplazamiento a pie. Pese a ello, las autoridades municipales no han incorporado el tema peatonal como eje central de su gestión urbana.
