Qué lamentable

El caso de corrupción en el Senasa pica y se extiende. Lo que se conoció esta semana sobre su situación es sumamente preocupante en una institución, al ser sacudida por un descalabro financiero, institucional y en cuanto a su imagen, luego de que había alcanzado buenos niveles de satisfacción de sus millones de usuarios, tanto los del régimen contributivo como del subsidiado. Era urgente e indispensable ir en su auxilio y de ahí la inyección multimillonaria que ha recibido con fondos del Idoppril para evitar el colapso. Pero este caso no puede quedar solo en movimientos y arreglos financieros. Lo acontecido en la ARS del Estado dominicano amerita la aplicación de un régimen de consecuencias. l

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