El mundo sigue, se salvó. No se dio el Armagedón que se temía el pasado martes a las 8 p.m. No se cumplieron los augurios apocalípticos, que el presidente estadounidense Donald Trump realizara su amenaza de “borrar la civilización iraní de la tierra”, lo que daba a entender uso de armas nucleares, con lo que eso implicaba: catástrofe global. Pakistán supuestamente había advertido de que lanzaría armas nucleares contra Israel si Trump lanzaba bombas atómicas contra Irán. ¿Iba Trump a cometer semejante locura o era solo otra bravuconada suya más? Pues finalmente fue eso, y, felizmente, lo que hubo fue tregua de 15 días con Irán. Abrió esperanza, pero ahora está a prueba; es frágil.
