The Economist lo llama “recesión de las relaciones”. Resulta que la soltería ya no es excepción sino tendencia global. En países ricos, más jóvenes viven solos o retrasan el compromiso. En Estados Unidos el número de solteros de entre 25 y 34 años se ha duplicado. ¿Es crisis afectiva o revolución silenciosa? Para muchas mujeres es libertad: rechazar relaciones insatisfactorias es posible gracias a la autonomía económica. Pero no todo es elección. La mayoría aún desea vínculos duraderos. En nuestro país, donde el amor romántico sigue siendo ideal, la soltería desafía normas y revela nuevas formas de estar. No es soledad, es síntoma de cambio. Y quizás, también, una invitación a repensar el amor. l
