El alza del petróleo provocada por la guerra en Medio Oriente ha generado ganancias extraordinarias para las grandes petroleras, la mayoría de ellas estadounidenses. Analistas señalan que, mientras la economía global se desacelera y se advierte riesgo de recesión, Estados Unidos recibe ingresos significativos por los precios elevados del crudo. En ese sentido, el dólar también tiende a fortalecerse, encareciendo aún más las importaciones energéticas para países vulnerables como República Dominicana. Las crisis pueden ser oportunidades; frente a este escenario, el país debe acelerar su transición hacia energías renovables y diversificar proveedores. A nivel global, expertos proponen reforzar mecanismos multilaterales que reduzcan la dependencia del petróleo y promuevan estabilidad energética sostenible.
