Hace unos días enseñaba sobre la importancia de cerrar ciclos, debido a que nuestro cerebro trabaja las indecisiones y casos inconclusos de una manera que afecta severamente nuestras emociones. Se ha comprobado que tiende a reproducir todo aquello que quedó como puerta entreabierta. Personas que no saben terminar relaciones, concluir sanamente proyectos o temporadas laborales, que se manejan entre ambigüedades, llevan tu mente a mantenerse en aleatorio, expectante, sosteniendo conversaciones imaginarias, ideas y vivencias malas o buenas, pero irreales. Esta gente se crea un mundo y su dolor le da la vuelta cual guion, un episodio sin grabar, re editado una y mil veces.
Recuerda, el cerebro aprende a tolerar el dolor mas no la ambigüedad.
