Coronavirus y rechazo a huelga médica

Decidí (ayer jueves) escribir este artículo y puse mi cabeza en positivo.

Porque en realidad quería que al día siguiente, que es cuando se publica mi opinión en esta tribuna, ya estuviera desvanecida la peligrosa e inhumana decisión del Colegio Médico Dominicano (CMD) de paralizar los hospitales públicos.

El pasado viernes, Waldo Ariel Suero, presidente del CMD, ofreció una declaración consistente en llamar al gobierno a satisfacer los reclamos del gremio porque, de lo contrario, los médicos se lanzarían a una huelga general.

Sin importar las consecuencias -si finalmente se concreta la huelga-, al doctor Suero no le temblaría el pulso para someter su propuesta.

Cito textualmente lo que publicó la prensa atribuido al veterano dirigente de los galenos: “El presidente del Colegio Médico Dominicano, doctor Waldo Ariel Suero, expresó que sometería una propuesta inmediata ante la Junta Directiva del CMD para realizar una huelga nacional por tiempo indefinido en todos los hospitales públicos”.

Pese al esfuerzo que hacen las autoridades, los estragos del coronavirus han sido terribles. Casi todos los días los infectados pasan de mil, al tiempo de registrarse muertes.

Los centros de salud viven atestados de contagiados. Las salas de emergencia no alcanzan para atender a cientos de enfermos.

La salud del país, por la pandemia, sigue en serio peligro. Y todas esas lamentables consecuencias (sanitarias) ocurren con nuestros médicos activos.

¿Qué sería de la indefensa población dominicana si se concretara una huelga en los hospitales?

Historia para no olvidar: Hace unos seis siglos, por la actitud humanista de Hipócrates, de origen griego y considerado el mejor médico de la historia, fue creado el llamado “Juramento Hipocrático”.

Más específico: “En 1948, se redactó un juramento hipocrático en la convención de Ginebra, con el texto siguiente: En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente a consagrar mi vida al servicio de la humanidad”.

Ese postulado precisa: “Ejercer vuestro arte con conciencia y dignidad. Hacer de la salud y de la vida de vuestros enfermos la primera de vuestras preocupaciones. Respetar el secreto de quien se os haya confiado a vuestro cuidado. Mantener, en la máxima medida de vuestros medios, el honor y las nobles tradiciones de la profesión médica”.

Esperamos que Waldo Suero y su CMD -en medio del devastador coronavirus- se conduelan de un pueblo enfermo.

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