Los días dirán por qué fue a parar el ministro de Justicia Antoliano Peralta a Barcelona, a una cumbre en defensa de la democracia protagonizada por líderes “progresistas”, en su gran mayoría del centro a la izquierda del cuadrante político-ideológico.
Resta saber si a Antoliano lo mandaron o fue por cuenta propia, pero desentonaba allí porque el Gobierno dominicano está sumido en el ultraconservadurismo, y en la región actúa estrechamente en pareja con Argentina, Ecuador, Honduras, Paraguay, Perú, Chile y Bolivia, países que rinden exagerada reverencia a Donald Trump y están bajo tutelaje de la política exterior de EE.UU.
De ahí que no debe sorprender que al salirnos del redil asomara un rostro menos amable de la embajadora estadounidense, para sermonearnos y prácticamente darle “pau pau” al país.
