Cuidado al saltar la valla

Vemos a aspirantes presidenciales del PRM presentar como trofeo de guerra a viejos y nuevos militantes del mismo partido que pasan a formar parte de sus seguidores al abandonar el proyecto al que pertenecían. Se recomienda prudencia al militante o dirigente que abandona un barco, porque si al aspirante que le saca los pies dirige una dependencia en el tránsito puede perder el empleo, por mal agradecido con la causa que defendía. Sería una cancelación atípica, porque eso se estila cuando llega un nuevo gobierno y coloca a los que se fajaron en la campaña. Pero el despido de un compañero porque pasó a otro proyecto político dentro de su mismo partido es extraño pero entendible, porque como dice el bolero: “Ay, como duele y molesta una traición”.

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