Los equipos de prensa que el pasado viernes buscaban información sobre un caso de maltrato en un centro educativo no solo cubrían un hecho que causaba conmoción a cualquiera, incluyendo a los periodistas, que son humanos. También se encontraron con algunas dificultades para la cobertura, lo que es en cierto modo, normal, y entra en la categoría de gajes del oficio. Lo que no es entendible es la reacción de agentes policiales en el lugar. Lo de rociar gas pimienta no parecía necesario, pero eso no fue lo peor, ya que un agente manipuló su arma, y en el video del incidente también se ve una macana “volando”, que de seguro no pertenecía a uno de los reporteros. Muy mala actuación de los agentes en momentos en que la Policía estrena un director, quien de inmediato tomó medidas. Como debe ser.
