La gente se queja, más propiamente, los ciudadanos de clase media, o con mayor precisión, quienes andan en un vehículo con placa privada, de que los agentes de la AMET suelen excederse con ellos en la aplicación de la ley, mientras ante las flagrantes violaciones de los conchos y las voladoras, se hacen de la vista gorda. “Son pobres padres de familia que no tienen para pagar una multa”. Pero donde las aguas se paran es con los motoristas, y no precisamente los motoconchistas, que actúan con cierta moderación. Los motoristas se llevan semáforos en rojo, rebasan como quiera, serpentean entre carros, rayándolos, ocupan las cebras peatonales, etcétera. Los AMET ni los miran…
Ni los miran
La gente se queja, más propiamente, los ciudadanos de clase media, o con mayor precisión, quienes andan en un vehículo con placa privada, de que los agentes de la AMET suelen excederse con ellos en la aplicación de la ley, mientras ante las flagrantes violaciones de los conchos y las voladoras, se hacen de la vista gorda. “Son pobres padres de familia que no tienen para pagar una multa”.