En el país estamos sobrados de leyes. No hay nación en la región con más legislaciones anticorrupción, se escucha decir, ni Carta Magna tan moderna. “Es la Constitución del siglo veintiuno”, dijo Leonel al proclamar la de 2010. Con buenas leyes el desorden social-institucional en dominicana no radica, entonces, en las reglas establecidas para el juego democrático. Quizá el fallo hay que buscarlo en otro lado. Atribuyen a Napoleón que “más fácil es hacer leyes que hacerlas ejecutar”, y a Montesquieu que “la ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie”. Por tanto, sin en cuando a legislaciones, incluidas de tránsito y compras y contrataciones, estamos al último grito de la moda, la conclusión no estaría en su incumplimiento sino en la ausencia de voluntad para hacerlas cumplir.
